Daniel 7

¿En quién has puesto esperanzas que solo Dios puede sostener?

El mundo aceptará a un falso salvador, pero la tentación de buscar sustitutos de Dios ya está entre nosotros. Esperamos que el próximo gobernante resuelva todos los problemas, que una figura influyente nos devuelva la seguridad o que una nueva oportunidad nos garantice la paz.

También sucede en nuestra vida personal. Podemos pedirle al matrimonio, al empleo, al dinero o a un hijo que sostengan por completo nuestra identidad y nuestro propósito. Son regalos que podemos recibir con gratitud; se convierten en ídolos cuando les damos el lugar que le pertenece a Dios.

Jeremías 17:5 advierte contra quien confía en la fuerza humana y aparta su corazón del Señor. El pasaje no prohíbe toda confianza en otras personas. Señala el peligro de depender de ellas mientras dejamos de depender de Dios. Por eso añade: «Bendito es el hombre que confía en el Señor» (Jeremías 17:7, NBLA).

Las personas que amamos tienen límites. Pueden fallarnos y podemos perderlas. El dolor de esa pérdida no demuestra por sí solo idolatría; amar también nos hace vulnerables. La pregunta es quién sostiene nuestra vida aun en medio del dolor.

Examina tus esperanzas: ¿hay algo que te cuesta obedecer porque temes perder una relación, una posición o un ingreso? ¿Estás esperando de alguien lo que solo Cristo puede darte?

Jesús murió por nuestros pecados y resucitó. Su capacidad de salvar descansa en lo que ya hizo. Puedes amar profundamente a las personas y confiar tu esperanza definitiva al Salvador.

Recibe con gratitud los regalos de Dios y confía tu esperanza definitiva a Cristo, el único Salvador que puede sostenerla.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.