Daniel 7:24

¿Pueden las capacidades más admirables servir a propósitos destructivos?

El retrato del dictador final invita a imaginar una combinación extraordinaria de elocuencia, inteligencia, carisma y capacidad de liderazgo. Daniel anuncia que será diferente de los reyes anteriores (Daniel 7:24). Su singularidad y su poder no lo harán digno de nuestra confianza.

Aquí encontramos una distinción necesaria: la capacidad de impresionar no equivale a integridad. Una persona puede hablar con brillantez y vivir con engaño. Puede organizar con eficiencia y utilizar a otros para engrandecerse. El talento necesita dirección moral y rendición a Dios.

La iglesia también debe recordar esta diferencia. A veces admiramos al orador, al líder o al ministerio por sus resultados y dejamos de hacer preguntas sobre su carácter. Sin embargo, Jesús advirtió que las obras extraordinarias realizadas en Su nombre no sustituyen una relación verdadera con Él (Mateo 7:21-23).

Dios nos llama a mirar más allá de lo visible: «El hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón» (1 Samuel 16:7, NBLA). La humildad, la honestidad, el dominio propio y el amor al prójimo importan tanto en privado como ante una multitud.

La aplicación también es personal. ¿Para qué estás usando las capacidades que recibiste? ¿Para servir o para asegurarte reconocimiento? ¿Puedes aceptar una corrección de alguien menos elocuente o menos preparado que tú?

Escoge hoy una manera concreta de poner tu talento al servicio de otra persona, aunque nadie te aplauda. Los dones encuentran un propósito hermoso cuando los gobierna el amor a Cristo.

Agradece tus capacidades y entrégalas al Señor: el talento bendice cuando va acompañado de un carácter que se deja formar por Él.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.