ESTUDIO 3
Un árbol cumple su propósito cuando produce un fruto sano y nutritivo. De igual manera, los cristianos cumplimos nuestra función cuando producimos el fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. A partir de Romanos y Gálatas, el pastor Carlos A. Zazueta explica el papel del Espíritu Santo en producir una vida piadosa. Así como el fruto no lo fabrica la mano humana, tampoco la obra de Dios en nuestra vida puede producirse con ingenio ni fuerzas humanas. ¡Descubre cómo el Espíritu de Dios crea un fruto significativo y duradero!

