¿Han atenuado su gozo en el Señor las presiones de la vida? ¿Se ha opacado su sonrisa? ¿Cómo puede su cristianismo volver a ser vivo y vibrante como antes?

Pablo responde a estas preguntas en una sencilla, pero profunda, carta dirigida a los cristianos de Filipos. De principio a fin, el apóstol derrama su gozo y palabras de aliento a estos creyentes, a los cuales seguramente hizo sonreír. Y esta carta todavía tiene el poder para enseñarnos a nosotros a cómo mantener la alegría a través de las tormentas de la vida. . . sí, incluso a cómo reír de nuevo.