Según un estudio norteamericano reciente, cuatro de cada diez estudiantes de secundaria experimentan persistentemente tristeza y desesperanza. A los adultos tampoco les va bien, uno de cada cinco dice tener síntomas de ansiedad y depresión.[1] En suma, la felicidad rara vez quiere quedarse. Me refiero a la felicidad perdurable, una sensación inquebrantable de contentamiento. Independiente … Lea más

