Resolver problemas difíciles

¿Qué reputación estás construyendo? Hay personas que donde quiera que vayan, dejan problemas. Y hay personas que donde quiera que vayan, resuelven problemas. Los primeros son temidos; los segundos son buscados. Los primeros complican; los segundos simplifican.

El hombre con el espíritu diferente

En un mundo que ofrece muchas opciones espirituales, ¿qué nos distingue como seguidores de Cristo? No debería ser que somos más religiosos, más moralistas, o más críticos que los demás. Debería ser que tenemos el Espíritu del Dios vivo habitando en nosotros.

Llamado en la crisis

¿Estás preparado para ser llamado? No para buscar protagonismo, sino para responder cuando Dios abre la puerta. La preparación en lo oculto precede a la manifestación en público. Daniel estaba listo porque nunca dejó de estar listo.

El poder de un legado consistente

¿Qué estás construyendo hoy que seguirá en pie dentro de treinta años? La consistencia es más impresionante que el talento, porque el talento puede brillar y apagarse, pero la consistencia brilla hasta el final.

Una recomendación que salva

¿Qué dirían de ti cuando no estás en la habitación? ¿Qué reputación has construido que hablaría en tu favor? La prueba de nuestro carácter no es lo que decimos de nosotros mismos, sino lo que otros dicen cuando no estamos escuchando.

El olvidado que recordaba

A veces las generaciones más jóvenes descartan la sabiduría de las anteriores. Belsasar estaba tan ocupado con su fiesta que olvidó a Daniel. Pero la reina madre, con sus años y experiencia, sabía que hay tesoros en el pasado que no deben olvidarse.

Cuando los expertos no tienen respuestas

Este es un patrón que se repite en Daniel. Una y otra vez, la sabiduría humana se queda corta ante los misterios divinos. Una y otra vez, los mejores y más brillantes de Babilonia tienen que admitir su ignorancia. Y una y otra vez, Dios revela que solo Él tiene las respuestas que realmente importan.

Sobriedad forzada

La buena noticia es que Dios nos ama lo suficiente como para interrumpir nuestra embriaguez. La mala noticia es que la sobriedad forzada es siempre más dolorosa que la voluntaria. Mejor despertar por decisión que despertar por desastre.

Dedos que escriben, rodillas que tiemblan

¿Qué hace temblar tus rodillas? ¿Qué te recuerda que no eres tan fuerte como pretendes? A veces Dios permite esos momentos de temblor no para destruirnos, sino para despertarnos. Para recordarnos que hay un Rey mayor que nosotros, y que Su palabra tiene la última palabra.

Cuando Dios interrumpe la fiesta

La pregunta no es si Dios interrumpirá nuestros planes, sino cuándo. Y más importante aún: ¿cómo responderemos? Belsasar respondió con terror. Pero podemos responder con humildad, reconociendo que Sus interrupciones son a menudo intervenciones de gracia.