Daniel 4

Daniel 4 no es solo la historia de un rey orgulloso; es un espejo. Nos confronta con una verdad incómoda: muchas veces no negamos a Dios con palabras, sino con autosuficiencia. Decimos que Él reina, pero vivimos como si todo dependiera de nosotros.

Nabucodonosor no fue corregido de inmediato. Dios le habló, le advirtió y le dio tiempo. Aun así, el rey siguió admirando su propio reino. Y entonces, lo que parecía firme fue tocado. No por crueldad, sino por misericordia. Porque a veces Dios permite que se sacuda lo que creemos seguro para mostrarnos en qué —o en quién— realmente confiamos.

Daniel 4 nos recuerda que el problema no es construir, sino atribuirnos la gloria de lo construido. El peligro no está en tener logros, sino en permitir que se conviertan en identidad. Cuando eso ocurre, Dios, en Su amor, interviene.

Tal vez hoy no estés perdiendo un reino, pero sí sintiendo inseguridad, confusión o desgaste. Tal vez Dios está señalando un área donde has confiado más en tu fuerza que en Su gobierno. No para avergonzarte, sino para devolverte a la verdad: solo Él es estable, eterno y suficiente.

El milagro de este capítulo no es solo la humillación del rey, sino su restauración. Cuando Nabucodonosor alzó los ojos al cielo, recuperó la cordura. Porque la sanidad comienza cuando dejamos de mirarnos como centro y volvemos a mirar a Dios como Rey.

Deseo que hoy puedas hacer una pausa honesta y preguntarte:
¿Dónde he buscado seguridad fuera de Dios?
¿Qué he defendido como “mío” cuando siempre fue Suyo?

Y que tu oración sea sencilla, pero sincera:
“Señor, si algo en mi vida se ha vuelto más importante que Tú, ordénalo. No quiero perderme a mí mismo por aferrarme a lo que no es eterno.”

El verdadero descanso no llega cuando todo se arregla, sino cuando el corazón vuelve a su lugar correcto. Y ese lugar siempre está bajo el gobierno amoroso del Rey del cielo.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.