Daniel 5:20
¿Qué sucede cuando el orgullo se niega a ceder?
«Pero cuando su corazón se ensoberbeció y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto de su trono real y su gloria le fue quitada» (Daniel 5:20, NBLA).
Daniel describe la caída de Nabucodonosor con lenguaje revelador. Su corazón «se ensoberbeció» y su espíritu «se endureció». Es el retrato de un alma que se cierra progresivamente, que se vuelve cada vez más impermeable a la verdad, cada vez más resistente a la corrección.
El endurecimiento no sucede de la noche a la mañana. Es un proceso gradual. Cada vez que ignoramos la voz de Dios, nuestro corazón se vuelve un poco más duro. Cada vez que rechazamos la corrección, nuestra piel espiritual se vuelve un poco más gruesa. Hasta que un día, lo que antes nos conmovía ya no nos toca.
Nabucodonosor llegó a un punto donde su orgullo se solidificó. Ya no era una tentación que enfrentaba; era una identidad que había adoptado. Ya no pecaba por debilidad; pecaba por convicción. Y Dios tuvo que quebrarlo dramáticamente para atravesar esa coraza.
El autor de Hebreos advierte: «Hoy, si oyen Su voz, no endurezcan sus corazones» (Hebreos 3:15, NBLA). Ese «hoy» es urgente. Porque mañana, el corazón podría estar un grado más duro, un poco más cerrado, un tanto más resistente.
¿Hay áreas de tu vida donde sientes que tu corazón se está endureciendo? Ese es el momento de actuar, antes de que el cemento se seque.
El corazón que se endurece hoy será más difícil de quebrantar mañana; no postergues el arrepentimiento.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

