Daniel 5:29

¿Cómo respondes cuando te dicen que todo ha terminado?

Belsasar escucha pero, asombrosamente, parece no inmutarse por la devastadora predicción. Ordena que vistan a Daniel de púrpura, que le pongan el collar de oro, y lo eleva al tercer lugar del reino — como si el reino fuera a continuar para siempre (Daniel 5:29). ¿No se da cuenta de que la fiesta ha terminado?

Es un momento surrealista. El profeta acaba de anunciar el fin del imperio babilónico, y el rey responde… cumpliendo su promesa de recompensa. Como si las palabras de Daniel fueran una curiosidad intelectual, no una sentencia de muerte. Como si el mensaje divino fuera información interesante, no advertencia urgente.

Esta es la última forma de negación: escuchar la verdad y actuar como si no la hubieras escuchado. Recibir el diagnóstico y seguir viviendo como si estuvieras sano. Ver la escritura en la pared y ordenar otra ronda de bebidas.

¿Hacemos nosotros algo diferente? Escuchamos sermones sobre el juicio venidero y seguimos acumulando tesoros terrenales. Leemos sobre la brevedad de la vida y continuamos postergando lo importante. Sabemos que la fiesta terrenal terminará, y seguimos actuando como si fuera eterna.

La fiesta de Belsasar terminó esa misma noche. La nuestra terminará también. La única pregunta es si estaremos preparados.

Negar la realidad no la cambia; solo te deja sin preparación para cuando llegue.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.