Daniel 5:23c
¿Quién tiene realmente el control de tu próxima respiración?
«Pero al Dios en cuya mano está tu vida y a quien pertenecen todos tus caminos, no has glorificado» (Daniel 5:23c, NBLA).
Daniel usa una imagen poderosa: Dios sostiene el aliento de Belsasar en Su mano. Cada respiración que el rey tomaba era un regalo. Cada latido de su corazón dependía de la voluntad del Todopoderoso. Su vida entera colgaba de dedos divinos.
Y precisamente esa mano que sostenía su vida había enviado otra mano para escribir su sentencia. El juego de palabras es intencional y devastador. El Dios que Belsasar ignoraba era el mismo que lo mantenía vivo. El Señor que él despreciaba era quien le permitía seguir respirando.
¿Cuán diferente habría sido la actitud de Belsasar si hubiera entendido esto? ¿Habría usado los vasos sagrados si supiera que su siguiente respiración dependía del Dios a quien estaba insultando? ¿Habría brindado a los ídolos si recordara que su corazón latía solo por permiso divino?
Pablo predicó en Atenas: «En Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17:28, NBLA). No es poesía; es realidad. Nuestra existencia momento a momento depende completamente de Aquel que nos creó.
Vivir ignorando a Dios no es independencia; es inconsciencia. Es olvidar que cada respiración es prestada, cada día es regalo, cada latido es gracia.
Cada respiración que tomas es un recordatorio de que tu vida está en manos de Dios; vive en consecuencia.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

