Daniel 6:26
¿Cómo respondes cuando Dios usa una voz inesperada para confesarlo?
«Porque Él es el Dios viviente, que permanece para siempre. Su reino no será destruido, y Su dominio durará hasta el fin» (Daniel 6:26b, NBLA). Esta confesión salió de la boca de Darío, un rey pagano, que apenas un mes antes había sido manipulado para hacerse adorar como dios.
Hay tres afirmaciones teológicamente sólidas en su decreto. Primero, Dios es viviente: no es una imagen de oro o piedra, sino una persona real y activa. Segundo, Dios permanece: cuando los imperios pasan, Él se queda. Tercero, Su reino no será destruido: ni Babilonia, ni Medo-Persia, ni ningún imperio futuro puede vencerlo.
Es asombroso considerar que esta es una de las profesiones de fe más poderosas en el Antiguo Testamento, y la pronunció un hombre que probablemente no era un creyente del todo, sino solo alguien profundamente impresionado por lo que había visto. La verdad de Dios tiene esa cualidad: cuando se manifiesta con poder, hasta los incrédulos se ven obligados a admitirla.
Esto debe darte esperanza por las personas en tu vida que no creen. Quizá hoy se burlan, ignoran o atacan tu fe. Pero un día, ante la realidad innegable del actuar de Dios, también pueden encontrarse pronunciando palabras que nunca pensaron pronunciar. Sigue siendo fiel. Sigue orando. Sigue viviendo con integridad. Tu experiencia de «Daniel-en-el-foso» puede ser exactamente lo que un día les abre los ojos. La voz que hoy te niega puede ser mañana la que te confiese a Cristo.
La fidelidad obstinada de un creyente puede arrancar confesiones de fe en bocas que nunca esperaste oírlas pronunciar.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

