Daniel 6:24
¿Alguna vez has notado que el daño planeado contra otros suele volverse contra uno mismo?
Hay una ley espiritual escrita a lo largo de toda la Biblia, y el pasaje de Daniel 6:24 es uno de sus ejemplos más gráficos: los que cavaron el foso para Daniel terminaron dentro de él. Los proverbios la enuncian con una claridad sencilla: «El que cava un hoyo caerá en él, y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá» (Proverbios 26:27, NBLA). El salmista la canta: «Cavó una fosa y la ahondó, y cayó en el hoyo que hizo» (Salmos 7:15, NBLA).
La historia bíblica insiste en este patrón. Amán construyó una horca para Mardoqueo y terminó siendo colgado en ella. Los hermanos de José lo vendieron como esclavo y acabaron inclinándose ante él, pidiéndole pan. El faraón ordenó ahogar niños en el Nilo y su ejército terminó bajo las aguas del Mar Rojo. No es «karma» impersonal, como algunos creen; es el gobierno moral de un Dios que todo lo ve.
Esta verdad tiene dos filos, y ambos nos tocan profundamente. El primero consuela: si hoy alguien está cavando un foso para ti —con intrigas, difamación, trampas— no tienes que vivir aterrado ni responder con las mismas armas. El diseño del mal lleva dentro su propio colapso. Tú solo mantente, como Daniel, lejos de la pala.
El segundo filo examina: ¿no estaremos nosotros cavando algún foso? No hace falta conspirar en palacios. Se cava con chismes «bien intencionados», con resentimientos alimentados, con el deseo secreto de que a cierta persona le vaya mal. Gálatas advierte a los creyentes: «todo lo que el hombre siembre, eso también segará» (Gálatas 6:7, NBLA).
Suelta la pala. Siembra bendición aun para los que no la merecen. Esa cosecha también es segura.
El mal que se cava para otros tarde o temprano se desploma sobre quien cava; por eso, suelta la pala y siembra bendición.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

