Daniel 5:16

¿Cuál es tu precio?

Belsasar le ofrece a Daniel el mismo trato que a los otros sabios: riquezas y poder a cambio de una interpretación (Daniel 5:16). Vestiduras de púrpura, collar de oro, autoridad como tercer gobernante del reino. Era una oferta generosa, diseñada para motivar, incluso para comprar.

Pero Daniel no puede ser comprado: «Entonces Daniel respondió y dijo ante el rey: “Guárdate tus obsequios, y da tus recompensas a otro; sin embargo, leeré la inscripción al rey y le daré la interpretación”» (v. 17, NBLA).

¡Qué libertad! Daniel no necesitaba el oro de Belsasar. No anhelaba la púrpura real. No codiciaba el poder político. Su servicio a Dios no tenía etiqueta de precio porque no estaba en venta.

¿Cuál es tu precio? ¿Qué oferta te haría comprometer tus convicciones? ¿Cuánto dinero, cuánto reconocimiento, cuánta comodidad se necesitaría para que vendieras tu integridad?

Todo hombre tiene un precio, dice el mundo. Pero el mundo está equivocado. Hay hombres y mujeres cuya fidelidad no está a la venta, cuyo testimonio no se negocia, cuya voz no puede ser silenciada con sobornos.

Daniel declarará la verdad de Dios sin importar las consecuencias, sin importar la recompensa. La verdad no es mercancía; es misión. El profeta no es vendedor; es mensajero.

Cuando tu integridad no tiene precio, ninguna oferta puede comprarte y ninguna amenaza puede silenciarte.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.