Daniel 5:30
¿Cuán rápido puede cambiar todo?
«Aquella misma noche fue muerto Belsasar, rey de los caldeos» (Daniel 5:30, NBLA).
La velocidad del juicio es asombrosa. Por la tarde, Belsasar brindaba con mil nobles. Por la noche, estaba muerto. Entre la fiesta y el funeral no hubo tiempo para arrepentirse, para escapar, para prepararse. Todo cambió en cuestión de horas.
«Aquella misma noche» — tres palabras que deberían hacernos reflexionar. No la semana siguiente. No el mes próximo. No cuando fuera conveniente. Esa misma noche.
Jesús contó de un hombre rico que planeaba construir graneros más grandes para almacenar sus cosechas y disfrutar de muchos años de comodidad. «Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma”» (Lucas 12:20, NBLA). La misma urgencia, la misma sorpresa, el mismo final repentino.
No sabemos cuántas noches nos quedan. No sabemos si tendremos mañana para hacer lo que debimos hacer hoy. No sabemos si la fiesta de esta noche será nuestra última.
Esto no es para vivir con miedo, sino con intencionalidad. Para no posponer la reconciliación que necesitamos hacer. Para no demorar el perdón que debemos pedir. Para no aplazar la decisión espiritual que hemos evitado.
Belsasar tuvo una noche más de la que esperaba. Nosotros no sabemos cuántas tenemos.
«Esta misma noche» nos recuerda que mañana no está garantizado; vive hoy con urgencia eterna.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

