Daniel 6
¿Qué clase de testigo estás dejando para las generaciones que vienen?
Daniel tenía más de ochenta años cuando enfrentó el foso de los leones. Había servido fielmente a Dios desde su adolescencia, atravesando casi setenta años de vida pública. Cuando llegó al momento más crítico de su carrera, no le faltó valor. Pero su valor no nació en la crisis. Nació en las décadas anteriores de fidelidad acumulada.
Salomón escribió: «Corona de gloria son las canas; en el camino de la justicia se encuentra» (Proverbios 16:31, NBLA). Las canas son corona, pero solo si se hallaron en el camino de la justicia. Una vida larga sin integridad no es corona; es solo experiencia mal aprovechada. Una vida larga con integridad es legado para generaciones.
¿Qué historias contarán de ti tus nietos? ¿Qué frases tuyas repetirán en sus reuniones familiares? ¿Qué decisiones tuyas usarán para argumentar una cuestión moral con sus propios hijos? El abuelo o la abuela íntegros se convierten en el ancla espiritual de tres o cuatro generaciones después. Pero solo si la integridad fue real, no actuada.
Pablo escribió a Tito sobre los ancianos en la fe: «Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia» (Tito 2:2, NBLA). Estas no son cualidades simpáticas; son la herencia espiritual que un anciano fiel deja. Si todavía estás joven, comienza a construir hoy la fidelidad acumulada que te dará crédito mañana. Si ya estás envejeciendo, no asumas que el trabajo terminó. Tu mejor capítulo de testimonio puede ser justamente el último.
Las canas son corona solo cuando se hallan en el camino de la justicia; tu vejez fiel será el ancla espiritual de generaciones.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

