Daniel 6:1-2

¿Cómo edificas estructuras de integridad a tu alrededor?

«Le pareció bien a Darío constituir sobre el reino 120 sátrapas que gobernaran en todo el reino, y sobre ellos, tres funcionarios, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas tenían que rendir cuentas, para que el rey no fuera perjudicado» (Daniel 6:1-2, NBLA). A diferencia de los reyes babilónicos, que eran monarcas absolutos, Darío entendía algo importante: ningún ser humano puede vigilarlo todo solo.

La palabra «sátrapa» viene del persa antiguo y significa «protector del reino» o «gobernador provincial». Imagina supervisar a 120 gobernadores. Es imposible. Y precisamente con esa imposibilidad cuentan los políticos corruptos: si nadie puede vigilar todo, nadie verá las irregularidades. Por eso Darío puso tres comisionados encima de ellos. Era un sistema de rendición de cuentas.

Hay sabiduría aquí, no solo política sino espiritual. Aún los hombres más íntegros necesitan estructuras de rendición de cuentas. No porque sean débiles, sino porque la integridad colectiva siempre es más fuerte que la integridad solitaria. Por eso Salomón escribió: «Hierro con hierro se afila, y un hombre aguza a otro» (Proverbios 27:17, NBLA).

¿A quién le rindes cuentas tú? ¿Quién tiene permiso para hacerte preguntas difíciles sobre tu vida financiera, tu vida familiar, tu vida espiritual? Si la respuesta es «nadie», estás construyendo tu vida sobre arena. Las estructuras de rendición de cuentas no son cárceles para los débiles; son protecciones para los sabios.

La integridad personal florece dentro de relaciones de rendición de cuentas; nadie es lo suficientemente fuerte para vigilarse a sí mismo.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.