Daniel 5
¿En qué seguridades estás confiando que podrían fallar?
Belsasar pensó que estaban muy seguros, pero esta seguridad resultó falsa. Los babilonios habían hecho provisión para resistir un sitio de veinte años. El río Éufrates les proveía agua abundante. Las murallas eran impenetrables. Todo estaba calculado, todo estaba asegurado. Excepto que no lo estaba.
La falsa seguridad es uno de los engaños más peligrosos. Nos hace bajar la guardia precisamente cuando deberíamos estar alertas. Nos convence de que no hay peligro precisamente cuando el peligro es mayor. Nos adormece en complacencia precisamente cuando necesitamos acción.
Los babilonios confiaban en sus provisiones, pero no anticiparon que el enemigo desviaría su fuente de agua. Confiaban en sus murallas, pero no consideraron que las puertas del río serían su vulnerabilidad. Confiaban en sus cálculos, pero no incluyeron a Dios en la ecuación.
¿Cuáles son tus «murallas» y «provisiones»? ¿Tu cuenta de ahorros? ¿Tu red de contactos? ¿Tu experiencia profesional? ¿Tu salud actual? Ninguna de estas cosas es mala, pero todas pueden convertirse en falsa seguridad si depositamos en ellas una confianza que solo Dios merece.
La única seguridad verdadera es la que viene de Aquel que controla tanto las murallas como los ríos, tanto las provisiones como las circunstancias.
La seguridad que no incluye a Dios es seguridad falsa, sin importar cuán impresionantes sean las murallas.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

