Daniel 6
¿Qué marcas de integridad estarás dejando en quienes te observan?
Hemos caminado durante tres meses por el capítulo 6 de Daniel. Hemos visto al anciano profeta servir con un espíritu extraordinario, ser conspirado por colegas envidiosos, mantener su oración a pesar del decreto mortal, descender al foso sin un rasguño, y ver cómo su fidelidad transformó a un imperio. Cuatro marcas de integridad recorrieron toda esta historia: actitud excelente, fidelidad en el trabajo, pureza personal, y caminar consistente con Dios.
Y ahora la pregunta más importante. ¿Qué te llevas? No basta con haber leído. La fundación, como recordamos, no está en oír sino en practicar. Quizás Dios ha estado señalándote durante estos devocionales un área específica que necesita atención. Una actitud que necesitas crucificar. Un trabajo donde no estás siendo del todo fiel. Una zona de tu vida privada que necesita pureza. Una vida espiritual que necesita ritmos. ¿Qué vas a hacer al respecto?
Daniel no se propuso convertirse en figura bíblica famosa. Solo decidió, día tras día, ser fiel donde Dios lo había puesto. Y por esa fidelidad acumulada, el mundo todavía habla de él. Tu fidelidad acumulada también dejará marcas. Tus hijos las verán. Tus colegas las verán. Tu cónyuge las verá. Y un día, en la eternidad, Cristo mismo te dirá las palabras que valen más que cualquier reconocimiento humano: «Bien, siervo bueno y fiel» (Mateo 25:21, NBLA).
Que las marcas de Daniel se conviertan en las marcas de tu vida. No por imitar a un personaje antiguo, sino por reflejar al Dios que él reflejó. La integridad no es un destino que alcanzamos; es un camino que recorremos. Hoy puedes dar el siguiente paso.
La fidelidad acumulada deja marcas que sobreviven al que las dejó; comienza hoy a marcar la vida que Dios te dio para Su gloria.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

