Daniel 6:28

¿Puede tu fe sostenerte a través de cambios masivos en el mundo a tu alrededor?

«Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el Persa» (Daniel 6:28, NBLA). Daniel sirvió bajo cuatro reyes en dos imperios diferentes: Nabucodonosor, Belsasar, Darío y Ciro. Atravesó la transición política más dramática del mundo antiguo. Y siguió siendo el mismo hombre.

¿Cuál era su secreto? Su identidad no estaba anclada en ningún imperio. Estaba anclada en Dios. Los reinos pasaban; el Dios de Daniel permanecía. Por eso Daniel podía adaptarse a cada contexto sin comprometer su esencia. Cambió de uniforme, de protocolo, de jerarquía, de idioma oficial. Pero no cambió de Dios. Y porque su Dios no cambiaba, él tampoco perdía coherencia interior. Esa es una libertad que pocos conocen: la libertad de servir bajo cualquier régimen sin perder el alma.

Vivimos en tiempos de cambio acelerado. La cultura cambia. La tecnología cambia. Los sistemas políticos cambian. Las estructuras eclesiales cambian. Quien tiene su identidad anclada solo en una de esas cosas vive en perpetua ansiedad. Pero quien la tiene anclada en Dios puede atravesar los cambios sin perder el rumbo.

Pedro escribió a creyentes que enfrentaban un imperio hostil: «Mas para esto fueron llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pisadas» (1 Pedro 2:21, NBLA). Las pisadas de Cristo cruzaron también su mundo cambiante: el mundo del Imperio Romano, el mundo de la oposición religiosa, el mundo de las traiciones humanas. Y permanecieron firmes hasta el final. Las nuestras pueden hacer lo mismo si ponemos nuestros pies donde Él puso los Suyos.

Cuando tu identidad está anclada en Dios y no en tu cultura, puedes sobrevivir cualquier cambio sin perderte a ti mismo.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.