Daniel 7

¿A qué voces recurres cuando la desesperación toca la puerta?

En tiempos de crisis, la promesa de una solución rápida puede resultar irresistible. El miedo llega a hacernos conceder una confianza que, en otras circunstancias, examinaríamos con cuidado. Un líder que promete seguridad puede recibir un poder que después utilizará para oprimir.

El historiador Arnold Toynbee1 advirtió que las armas cada vez más destructivas y la creciente interdependencia económica podían llevar a la humanidad a buscar un nuevo César que ofreciera unidad y paz. Esa observación describe una tentación humana: convertir la necesidad de alivio en disposición a endiosar a un hombre.

La Escritura anuncia que el gobernante final recibirá admiración y adoración (Apocalipsis 13:3-4). Su poder no dependerá únicamente de la fuerza; también habrá engaño y aceptación. Esa advertencia nos invita a revisar cómo respondemos hoy a las promesas que escuchamos.

Cuando tenemos miedo, necesitamos apoyo, tiempo para pensar y verdad que nos oriente. Sentir temor no equivale a abandonar la fe. El peligro aparece cuando la urgencia de sentirnos seguros nos lleva a aceptar cualquier mensaje, aunque contradiga la Palabra.

«Dios es nuestro refugio y fortaleza» (Salmos 46:1, NBLA). Esa certeza nos permite buscar ayuda sin entregar nuestra conciencia a quien promete resolverlo todo.

Piensa en una preocupación de esta semana. Preséntasela a Dios y examina con calma las voces a las que estás dando autoridad. Una promesa tranquilizadora también necesita ser verdadera.

Lleva tus temores a Dios y examina las promesas que recibes: la urgencia de encontrar alivio no debe decidir en quién confías.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.