La abundancia puede ser bendición o maldición, dependiendo de lo que hagamos con ella. Si nos acerca a Dios en gratitud, es regalo. Si nos aleja de Él en autosuficiencia, es trampa. Belsasar tenía graneros llenos y un alma vacía.
Vida Cristiana
Murallas que no protegen
Solo hay una fortaleza verdaderamente segura, y no está hecha de piedra. Es el nombre del Señor, torre fuerte donde corre el justo y está a salvo.
La fiesta durante el asedio
La fiesta de Belsasar no era valentía; era evasión. Y la evasión nunca resuelve nada. Solo pospone el momento inevitable cuando la realidad toca a nuestra puerta, nos guste o no.
Amenazas que preferimos ignorar
Pero las amenazas no desaparecen porque las ignoremos. El ejército de Ciro no se fue a casa porque Belsasar decidió no preocuparse. A veces, la mayor señal de peligro es nuestra propia indiferencia ante él.
El trono de terciopelo
El trono de terciopelo es peligroso precisamente porque es tan cómodo. Cuando la vida fluye sin obstáculos, cuando las cuentas están pagadas y la salud es buena, cuando el ministerio prospera y la familia está estable, es fácil olvidar nuestra dependencia de Dios.
La podredumbre del árbol real
La Escritura nos advierte: «Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores» (1 Timoteo 6:10, NBLA). Lo mismo aplica al poder. Cuando se convierte en el valor supremo, todo lo demás se sacrifica en su altar: la familia, la integridad, incluso la vida misma.
Cuando el avivamiento se convierte en rebelión
Un avivamiento que no se transmite es un avivamiento que se extingue. Asegúrate de pasar la antorcha mientras aún arde en tus manos.
La herencia que no se heredó
La fe no se transmite automáticamente por línea sanguínea. Los encuentros transformadores de una generación pueden convertirse en meras anécdotas para la siguiente. El altar donde tu abuelo lloró puede significar para ti tan solo un mobiliario antiguo.
Últimas palabras que importan
Las últimas palabras importan porque revelan lo que realmente valoramos. Nabucodonosor pudo haber terminado amargado por los siete años que pasó comiendo hierba como animal. En cambio, eligió la gratitud. Reconoció que aquella humillación no fue crueldad divina, sino misericordia transformadora.
EL GOZO: EL SECRETO QUE NO ES SECRETO
Hay algo en una persona gozosa que despierta curiosidad. No es la risa forzada ni el optimismo superficial que brilla cuando todo va bien. Es algo más profundo, más auténtico. Es el tipo de gozo que permanece incluso cuando las circunstancias giran en nuestra contra, el que hace que otros se detengan y pregunten: «¿Cuál … Lea más

