Dios no hace promesas vacías. No pronuncia profecías que no cumplirá. Su palabra es tan segura como Su carácter. Lo que Él dice, sucede — aunque tome generaciones, aunque parezca imposible, aunque el mundo entero diga lo contrario.
Vida Cristiana
Conquistar sin pelear
Babilonia cayó no porque sus muros fueran débiles, sino porque nadie los estaba cuidando. La fiesta de Belsasar había distraído a todos. La celebración había reemplazado a la vigilancia. El vino había nublado el discernimiento.
La estrategia que nadie anticipó
Dios tiene formas de obrar que desafían nuestra imaginación. Cuando parece que no hay camino, Él encuentra uno. Cuando todas las puertas parecen cerradas, Él abre una que ni siquiera habíamos considerado. Cuando nuestros cálculos dicen «imposible», Su poder dice «mira esto».
La seguridad que resultó falsa
La única seguridad verdadera es la que viene de Aquel que controla tanto las murallas como los ríos, tanto las provisiones como las circunstancias.
Honores que duraron una noche
Los honores de este mundo son así: impresionantes pero temporales, brillantes pero efímeros. Un título que hoy abre puertas mañana puede no significar nada. Una posición que hoy parece segura mañana puede desaparecer. Un reconocimiento que hoy nos enorgullece mañana puede ser olvidado.
La advertencia que sigue vigente
Proverbios describe dos caminos: el del sabio que escucha corrección y el del necio que la desprecia. «El camino del necio es recto a sus propios ojos, pero el que escucha consejos es sabio» (Proverbios 12:15, NBLA). Belsasar estaba tan convencido de su propia perspectiva que no podía escuchar ninguna otra.
El orgullo que ciega
El orgullo nos susurra: «Eso no me pasará a mí». «Tengo todo bajo control». «Soy diferente». «Puedo manejar esto». Y mientras nos susurra, la realidad avanza hacia nosotros sin que la veamos venir.
Jugando con el León
Belsasar cometió el error fatal de pensar que podía burlarse de Dios sin consecuencias. Usó Sus vasos sagrados para brindar a ídolos. Profanó lo santo con manos borrachas. Desafió al Todopoderoso con arrogancia de insensato.
Señales de peligro ignoradas
Las señales ignoradas no desaparecen. Solo se intensifican hasta que ya no pueden ser ignoradas — y para entonces, a menudo es demasiado tarde. Belsasar ignoró todas las señales. No seas como él.
La fiesta del huracán
Las tormentas vienen. La pregunta es si estaremos celebrando o preparándonos cuando lleguen.

