Involucrarse, Segunda parte

Cuando usted determine que va a ayudar a alguien que está en angustia, arremánguese, quítese los zapatos y láncese con todas sus fuerzas. Claro, en algunas raras ocasiones podrá sobre reaccionar o meter la mano en salsa de tomate en vez de sangre . . . pero samaritanos buenos y genuinos no son tan refinados y correctos.

Involucrarse, Primera parte

¡Dios va a responder a su petición! Hoy tome tiempo adicional para agradecer a Dios por la protección constante de Él que usted disfruta, lo que permite que usted se extienda confiadamente a otros (lea Salmos 121:7-8). ¡Esté preparado!

Un encuentro en la carretera hacia Damasco, Segunda parte

En la terminología actual, él sintió de manera clara y definitiva que Dios quería que él iniciara una conversación y luego, muy probablemente, compartiera con aquella persona las declaraciones impactantes de Cristo. En otras palabras, él sintió claramente que Dios estaba abriendo la puerta.

Un encuentro en la carretera hacia Damasco, Primera parte

En un diálogo sofisticado sobre la religión, la discusión directa del perdón de pecados a través de la sangre de Cristo en la cruz y Su milagrosa resurrección son igual de bienvenidas como lo sería un busto de Martín Lutero de tamaño real en el Vaticano.

Rechazo final

En toda esta oscuridad, hay un haz de luz. La gente que está considerando el suicidio generalmente desea ser rescatada. Ellas dejan claves que dicen: «¡Ayúdenme!». Dejan pistas, sea de manera consciente o inconsciente, que anuncian sus intenciones.

La envidia, Segunda parte

Recuerde, la carrera aún no ha terminado. Y aun cuando termine, muchas de las cosas que lo alteraron y molestaron durante su vida ni siquiera aparecerán en la eternidad. No me importa cuántos trofeos o premios o dólares o títulos puedan ser alcanzados o ganados en la tierra, no podrá llevárselos. Por lo que no vale la pena sudar por ellos.

La envidia, Primera parte

La envidia (la más sofisticada de los dos) es el conocimiento doloroso y resentido de que otra persona disfruta de alguna ventaja . . . y es acompañado por un fuerte deseo de poseer la misma ventaja. La envidia quiere tener lo que otra persona posee. El celo quiere tener lo que ya posee.

Guardando las confidencias

Mientras más tiempo pasa, más me doy cuenta de que existe una escasez de personas a quienes se les puede confiar plenamente con alguna información confidencial. Mientras más tiempo pasa, ¡más valoro a aquellas almas que pertenecen a esa categoría! De hecho, si se me pidiera hacer una lista de las características esenciales que deben hallarse en cualquier miembro del equipo administrativo o de un oficial de la junta de gobierno de una iglesia . . . la habilidad de guardar las confidencias estaría entre los primeros en importancia.

Haciendo trampa

¿Tiene usted dificultades para dormir porque su deshonestidad le tiene alterado? ¡Maravilloso! Usted debe de estar contento porque no puede dormir. ¡Es el tramposo que puede dormir el que tiene un gran problema sobre el cual valdría la pena perder el sueño!

La aprehensión

La aprehensión es uno o dos puntos más arriba de la preocupación, pero se siente como si fueran gemelos. No es lo suficiente como para ser temor, pero tampoco es tan moderado como para ser divertido. Se halla en la categoría de una «emoción mixta».