Dios de todos mis momentos

Pero podemos aprender a andar mucho más cerca de Él, día tras día, hora tras hora y momento tras momento. Podemos tener cuentas claras con Dios y apoyarnos en el Espíritu Santo para que Él proteja nuestros corazones y nos escude del pecado que destruye la vida.

El amargo fruto de la ira

¿Alguna vez actuó usted con incredulidad temeraria, pero Dios siguió adelante y abrió la puerta a pesar de usted? ¡Qué humillación tan grande! Eso sucede cuando usted no está viviendo espiritualmente, cuando está andando carnalmente y usted bien lo sabe. Sabe cuándo comenzó todo, y conoce la profundidad e intensidad de su carnalidad, pero Dios, con todo, misericordiosamente le da lo que es mejor usted.

No indispensable

Usted no es indispensable. Yo no soy indispensable. Nadie es indispensable, excepto el Señor Jesucristo. Él es la cabeza. Él es el preeminente. Él es el fundador. Él está en el primer lugar. Y cuando él saca a alguien y trae a otro, o rebaja de rango a alguien y pone a otro, el Señor es quien manda. Ese es su soberano derecho. El problema surge cuando nos ponemos a pensar que nosotros somos los soberanos.

Apartar tiempo para el Señor

Moisés es un hombre que se encontró con Dios. Aprendió que para ello eran necesarias disciplina y preparación. Una cosa es saber qué hacer; otra muy diferente hacerla. ¿Cuántos de nosotros tomamos cursos en cuanto a la oración, pero rara vez oramos, o aprendemos las técnicas de la evangelización pero casi nunca compartimos nuestra fe?

Mandamientos por escrito

¿No es maravilloso que Dios le diera a su pueblo sus mandamientos por escrito, para que los obedecieran? Esta es la primera vez en toda la historia que Dios puso por escrito su Palabra. Hasta los días de Moisés no existía la Palabra de Dios escrita. Pero ahora lo estaba. ¡Piense en lo que significa para usted y para mí el que tengamos por escrito esas palabras! ¡Qué cosa tan gloriosa y maravillosa! ¡Y tomamos como cosa natural ese privilegio!

Temor saludable

Cuando tenemos un correcto temor del Dios vivo, vivimos una vida más limpia. Eso es algo que usted y yo podemos hacer. Cuando nos involucramos activamente en el pecado, conscientemente desechamos lo que sabemos que es verdad en cuanto a Dios. Deliberadamente suprimimos el conocimiento de Él en nuestras mentes y corazones.

¿Un Dios demasiado pequeño?

Dios es santo. Excelso. Él es el único y sabio Dios, el Creador, el Hacedor, el Señor soberano. Él es el amo. Él me dice lo que tengo que hacer, y no tengo más opción de hacerlo. Él no ofrece ninguna alternativa, ninguna multiplicidad de posibilidades. No tenemos sino una sola orden, que es hacer Su voluntad. Y reafirmamos esa verdad en nuestros momentos con Él.

Aprenda a delegar trabajo

El ministerio cristiano no es un llamamiento fácil. Hay, ciertamente, períodos en los que usted tiene que trabajar más horas de lo que debiera. Y esos períodos pueden suceder uno tras otro. Pero no tenemos que recordarle a la mayoría de los pastores la necesidad de que se esfuercen más. Necesitamos recordarles otra cosa: «Ustedes están haciendo su trabajo más difícil de lo que debe ser. Compartan la carga.

El período del desierto

Usted nunca ha vivido el día que tiene enfrente de usted, y nunca volverá a vivirlo otra vez. La vida es como una moneda, se la puede usar como quiera, pero solo podrá usarla una vez. A Dios le gustaría que usted saque experiencias de su vida en el desierto. Él quiere cambiar su apetito, sus hábitos, su actitud y, junto con ellos, su vida entera.

La prueba del tiempo

Es doloroso tener que soportar las pruebas, y más doloroso todavía es repetir esos episodios. Sin embargo, sin estas profundas heridas tendremos muy poca capacidad para recibir consuelo espiritual o avanzar en el camino de la madurez. La prueba del tiempo es quizás la más dura de todas.