Isaías 40:31
¿Te cuesta esperar cuando todo parece urgente?
Daniel y sus amigos enfrentaban una crisis inminente. El decreto del rey no dejaba lugar para dudas: si nadie revelaba el sueño y su significado, todos los sabios —incluidos ellos— serían ejecutados. Pero en lugar de correr, manipular o desesperarse… se detuvieron a orar. Y no solo eso: eligieron esperar. Confiaron en que Dios escucharía.
Esperar en oración no es resignación. Es rendición activa. Es confiar que Dios se moverá en Su tiempo, no en el nuestro. Es reconocer que, aunque tengamos la urgencia… Él tiene la perspectiva.
La Biblia lo afirma una y otra vez:
- «Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor» (Salmo 27:14, NBLA).
- «Por tanto, el Señor anhela tener piedad de ustedes, y por eso se levanta para tener compasión…» (Isaías 30:18).
- «Pero los que esperan al Señor renovarán sus fuerzas…» (Isaías 40:31).
- «Si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos» (Romanos 8:25).
Daniel no sabía cómo ni cuándo llegaría la respuesta, pero sí sabía en quién confiaba. Y eso fue suficiente para esperar… con fe, con esperanza y con perseverancia.
Esperar no es perder el tiempo. Es permanecer en el lugar correcto hasta que Dios decida actuar. En ese espacio de espera, Él trabaja en nuestro carácter, refina nuestra fe y prepara las circunstancias para que Su voluntad se cumpla con poder.
Esperar en oración no retrasa los planes de Dios; nos prepara para recibirlos. Y cuando llegan, llegan con propósito, en el momento perfecto… y de la mano del Dios fiel.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.