Daniel 2:49

¿Qué haces con el crédito cuando todo sale bien?

Luego de interpretar el sueño, Daniel es honrado por el rey (Daniel 2:46–49). Pero él ya había dejado algo claro: «A mí me ha sido revelado… no porque yo tenga más sabiduría que todos» (Daniel 2:30, NBLA). La gloria le pertenece a Dios. Daniel recibe influencia, pero no para engrandecerse, sino para servir. Intercede por sus amigos y los coloca en posiciones de bien común (Daniel 2:49).

En un mundo obsesionado con el protagonismo, Daniel modela otra forma de ejercer liderazgo. Él entiende que la promoción laboral es una plataforma para servir, no una pasarela para presumir.

Aquí tienes tres prácticas que te ayudarán a administrar el ascenso o reconocimiento:

  • Humildad explícita. Di en voz alta lo que tu corazón cree: no es tu intelecto; es la gracia.
  • Lealtad comunitaria. Usa tu posición para abrir puertas a otros y buscar el bienestar colectivo.
  • Integridad sostenida. La aprobación humana cambia. El favor de Dios permanece.

El exilio no limita la fidelidad; la revela. Cuando Dios te eleve, no olvides tu lugar: no eres el centro de la historia, sino un mayordomo de Su Reino. A mayor visibilidad, mayor urgencia de apuntar al Dios que «revela misterios».

Mantén las manos abiertas: gloria para Dios, influencia para servir—así tu éxito no te roba el alma, la vuelve útil para Su Reino.

Cuando el éxito llegue, sé mayordomo, no protagonista. Glorifica a Dios y sirve con fidelidad.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.