Daniel 2:21
¿Cómo duermes cuando las noticias y tus circunstancias parecen fuera de control?
Paradójicamente, Nabucodonosor estaba tranquilo… pero no dormía en paz. Sus sueños eran tormenta. En cambio, Daniel, un exiliado sin poder ni control político, parecía caminar con una paz firme. La diferencia no estaba en las circunstancias, sino en el Dios al que cada uno rendía cuentas.
El rey se recargaba en su poder. Daniel, en el Dios que «cambia los tiempos y las épocas» (cf. Daniel 2:21). Uno vivía intentando asegurar su mañana; el otro descansaba en Quien ya tiene asegurada la eternidad.
No se trata de negar la realidad ni de minimizar los problemas, sino de decidir dónde apoyas el peso de tu alma. Si lo apoyas en tu capacidad de resolver, vivirás exhausto. Si lo apoyas en el carácter de Dios, podrás seguir siendo responsable… pero sin perder el descanso.
Tal vez hoy tu oración antes de dormir no debería ser: «Señor, quita todos mis problemas», sino: «Señor, recuérdame quién eres Tú en medio de mis problemas». La paz no viene de una vida sin sobresaltos, sino de un corazón apoyado en un Rey que nunca es sorprendido.
No duermes en paz cuando todo está bajo control, sino cuando reconoces que Aquel que nunca duerme sostiene lo que tú no puedes controlar.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

