Daniel 5

¿Cuánto duran realmente los honores de este mundo?

Era de esperarse que la ira de Belsasar cayera sobre Daniel al conocer el significado del mensaje. Sin embargo, no sucedió así. El rey cumplió su palabra y recompensó al profeta. No obstante, Daniel disfrutó muy poco de sus honores y de la posición a la que había sido ascendido, ya que esa misma noche Belsasar fue muerto y Darío de Media tomó el reino.

Piensa en la ironía. Por la tarde, Daniel es elevado al tercer lugar del reino. Por la noche, ese reino deja de existir. Las vestiduras de púrpura todavía estaban nuevas cuando se volvieron irrelevantes. El collar de oro apenas había sido colocado cuando perdió todo su valor político.

Los honores de este mundo son así: impresionantes pero temporales, brillantes pero efímeros. Un título que hoy abre puertas mañana puede no significar nada. Una posición que hoy parece segura mañana puede desaparecer. Un reconocimiento que hoy nos enorgullece mañana puede ser olvidado.

Daniel no buscó estos honores. De hecho, inicialmente rechazó las recompensas de Belsasar. Pero incluso cuando las recibió, no puso su confianza en ellas. Su identidad no dependía de títulos babilónicos sino de su relación con el Dios eterno.

¿En qué honores estás confiando? ¿Qué títulos, posiciones o reconocimientos te definen? Recuerda: pueden durar solo una noche.

Los honores del mundo pueden desvanecerse en una noche; solo lo que hacemos para Dios permanece para siempre.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.