Daniel 6:10

¿Hacia dónde apuntan las ventanas de tu corazón?

«Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas hacia Jerusalén)» (Daniel 6:10, NBLA). Detalle significativo: las ventanas ya estaban abiertas hacia Jerusalén. No las abrió de pronto para hacer una declaración pública. Ya estaban así, día tras día, hacia su tierra natal.

Ronald Wallace escribió que «la orientación de las ventanas de su lugar de oración era un símbolo de la tendencia continua de su mente y pensamiento, cuando no estaban inmersos en Babilonia misma, a girar hacia Yahveh». Las ventanas decían algo sobre el corazón. Apuntaban a la ciudad del templo, donde Dios había puesto Su nombre, aunque ese templo ahora estuviera en ruinas.

Salomón había orado en la dedicación del templo: «Si Tu pueblo… orare a Ti vuelto hacia esta ciudad que Tú has escogido y la casa que he edificado a Tu nombre, entonces oye Tú desde los cielos su oración» (1 Reyes 8:48-49, paráfrasis). Daniel, exiliado y anciano, conocía esa oración. Y vivía orientado hacia ese punto, aunque estuviera a cientos de kilómetros.

Cada uno de nosotros tiene «ventanas» orientadas hacia algo. Nuestras pantallas, nuestras conversaciones, nuestros pasatiempos, nuestras preocupaciones predominantes… todo señala en una dirección. ¿Hacia dónde apuntan las tuyas? Si miraras objetivamente las cosas que más te ocupan, ¿revelarían un corazón orientado hacia el Reino, o hacia Babilonia? Las ventanas no mienten.

Lo que mires habitualmente determina hacia dónde camina tu alma; orienta tus ventanas hacia el Reino antes de necesitar mirar.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.