Daniel 6:12-13
¿Te ha pasado que ser fiel te haya costado caro?
«Entonces se acercaron al rey y le hablaron acerca del edicto real… Daniel, que es uno de los exiliados de Judá, no te hace caso, oh rey, ni del edicto que firmaste» (Daniel 6:12-13, NBLA). El gozo perverso de los conspiradores debió haber sido enorme. Por fin tenían a su hombre.
No solo lograban destruir a Daniel; también atrapaban al rey en su propia ley. Era una victoria doble: el enemigo eliminado y el amigo del enemigo (Darío) atormentado. La trampa había funcionado a la perfección.
Pero observa cómo es descrito Daniel en la denuncia: «uno de los exiliados de Judá». No mencionaron su rango de comisionado, ni su servicio fiel de medio siglo, ni los servicios prestados al imperio. Lo redujeron a su origen étnico: un hebreo desplazado. Era una manera deliberada de minimizarlo y de despertar prejuicios.
Esta es la fórmula de toda persecución: deshumanizar a la víctima para hacer más fácil su destrucción. Reducirla a una etiqueta —«judío», «cristiano», «conservador», «liberal», «el otro»— para no tener que ver al ser humano detrás. Jesús lo experimentó: «Crucifíquenlo» rugió la multitud sobre el inocente. Y desde entonces, los seguidores de Cristo han enfrentado lo mismo. Pedro nos preparó: «No se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo» (1 Pedro 4:12, NBLA).
Cuando seas reducido a una etiqueta para ser más fácil de atacar, recuerda que Cristo fue tratado igual y triunfó.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

