Daniel 6:22

¿Qué clase de inocencia te protege incluso cuando los hombres te condenan?

«Fui hallado inocente delante de Él; y tampoco he hecho mal alguno delante de ti, oh rey» (Daniel 6:22, NBLA). Daniel habla de dos clases de inocencia. Inocencia delante de Dios e inocencia delante del rey. Y es importante distinguirlas.

La inocencia delante de Dios viene de obedecer Su Palabra. Daniel había orado a Dios; eso era obediencia al primer mandamiento: «No tendrás otros dioses delante de Mí» (Éxodo 20:3, NBLA). Daniel era inocente delante de Dios porque su prioridad espiritual estaba bien.

Pero ¿cómo podía ser inocente delante del rey, si había violado deliberadamente el decreto? La respuesta está en la naturaleza injusta del decreto. Era un decreto firmado mediante manipulación, diseñado específicamente para destruir a un hombre inocente. Daniel no era culpable de deslealtad al rey; el decreto mismo era ilegítimo. Como diría Pedro siglos después: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29, NBLA).

Hay momentos cuando la fidelidad a Dios requiere desobediencia a las autoridades humanas. No por rebeldía ni por ambición personal, sino porque hay leyes injustas. Daniel no organizó una rebelión contra Darío. Solo siguió orando como había orado siempre. Su «desobediencia civil» fue silenciosa, abierta, no violenta. Y dejó las consecuencias en manos de Dios. Esa es la postura cristiana en medio de demandas injustas: no obedecer, no luchar, y confiar.

Cuando las leyes humanas exigen desobediencia a Dios, obedece a Dios y deja en Sus manos las consecuencias humanas.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.