Daniel 6

¿Sabes la diferencia entre estar en el mundo y pertenecer al mundo?

Jesús reconoció una realidad incómoda: vivimos en un mundo donde el Maligno tiene influencia. «No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del mal» (Juan 17:15, NBLA). Sin embargo, Jesús nunca describió a Sus seguidores como pertenecientes al Maligno. Pueden estar en su mundo. Nunca están en su mano.

Esta distinción es teológicamente vital. Daniel estaba en el mundo de Babilonia, en el mundo de Medo-Persia. Vivía bajo gobernantes paganos, en una cultura idólatra, rodeado de sistemas opuestos a Dios. Pero Daniel no pertenecía a ese mundo. Su corazón pertenecía al Dios de Israel.

Cristo dijo de Sus discípulos: «Yo les di Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo» (Juan 17:14, NBLA). Estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Esa tensión es la marca del cristiano fiel: ni huidor del mundo, ni absorbido por él. Embajador de un Reino mejor en territorio extranjero.

Pedro describió esa identidad: «Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable» (1 Pedro 2:9, NBLA). Esa es tu identidad. Estás aquí, pero no eres de aquí. Vives bajo este sistema, pero no le perteneces. Tu lealtad última es a otro Reino, y eso te hace libre incluso cuando todo a tu alrededor te quiere atar.

Puedes estar en el mundo sin ser parte de él; tu identidad en Cristo te libera incluso bajo sistemas hostiles.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.