Daniel 6

¿Cuáles son las preguntas que tú haces y que Daniel no hizo?

Hay algo notable en el silencio de Daniel ante el decreto de Darío. No hay registro bíblico de que preguntara: «¿Por qué yo?». No hay registro de que dijera: «Esto no es justo». No hay registro de que demandara explicación. Simplemente entró a su casa y oró como siempre.

Las preguntas que hacemos en medio de la prueba revelan dónde estamos espiritualmente. Si nuestra primera pregunta es «¿por qué?», tendemos a quedarnos atascados allí. La pregunta del «por qué» rara vez tiene respuesta satisfactoria desde el lado terrenal. Job preguntó por qué durante capítulos enteros. Y Dios nunca le dio el por qué; le dio una visión más grande de Sí mismo.

La pregunta más fructífera no es «¿por qué?». Es: «¿qué hacemos ahora?». Daniel no preguntó por qué Dios había permitido el decreto. Preguntó implícitamente: ¿cuál es mi responsabilidad ahora? La respuesta fue clara: orar como siempre. Hacer fiel lo cotidiano, sin importar las consecuencias.

Pablo lo expresó: «Olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta» (Filipenses 3:13-14, NBLA). Olvidar y proseguir. No demorarse en el por qué; avanzar hacia el qué. Si estás atascado preguntando por qué Dios permitió cierta dificultad, considera cambiar la pregunta. ¿Qué quiere Él que hagas con esta dificultad? ¿Qué fidelidad cotidiana sostienes mientras la respuesta del por qué tarda? La pregunta correcta abre puertas que la incorrecta no puede abrir.

Cambia la pregunta «¿por qué?» por «¿qué hago ahora?»; la primera te paraliza, la segunda te hace avanzar.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.