Daniel 6
¿Qué hábitos has construido que te están preparando para tu próxima crisis?
El comentarista Ronald S. Wallace escribió sobre Daniel: «No fue el acto de una persona buscando martirio sino la continuación de un ministerio fiel en oración que había caracterizado su larga vida». Daniel no enfrentó la crisis con dramatismo. La enfrentó con hábitos. Sus rodillas, acostumbradas a doblarse cada día, se doblaron también ese día. Sus labios, acostumbrados a dar gracias, dieron gracias también ese día.
Hay una verdad importante aquí. Los hábitos espirituales no son rutinas muertas; son los músculos espirituales que se activan automáticamente cuando llega el peligro. Un soldado que ha entrenado mil veces el manejo de su arma no piensa en cómo hacerlo cuando llega el combate. Lo hace por reflejo entrenado. Igual el creyente que ha cultivado la oración durante años: cuando llega la crisis, ora porque es lo que sabe hacer.
Esto debería motivarnos a tomar en serio los hábitos cotidianos. Pueden parecer poco impresionantes. Una breve devoción al amanecer. Una oración antes de las comidas. Un capítulo bíblico antes de dormir. Pero estos pequeños actos repetidos miles de veces construyen la espiritualidad que sostiene en el momento extremo.
Aristóteles escribió: «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito». La sabiduría secular coincide con la sabiduría bíblica. Lo que repites es lo que serás. Si quieres ser un Daniel cuando llegue tu foso, comienza hoy a hacer las cosas que un Daniel hace. La consistencia construye al hombre que la crisis encuentra preparado.
Los hábitos espirituales son los reflejos del alma; entrénalos hoy para que se activen automáticamente cuando llegue la crisis.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

