Daniel 6:17
¿Quién tiene realmente la última palabra sobre tu vida?
El rey no se conformó con la piedra: «la selló con su anillo y con los anillos de sus nobles, para que nada pudiera cambiarse de lo ordenado en cuanto a Daniel» (Daniel 6:17, NBLA). Aquel sello de arcilla, estampado con los anillos del poder más grande de la tierra, declaraba: esto es definitivo. Nadie toca esta piedra. La suerte de Daniel estaba sellada.
Así funcionaba el imperio: un sello real hacía irrevocable un asunto. Y así se sienten a veces nuestras circunstancias: selladas por poderes que nos superan. El informe médico parece un sello. La sentencia del juez parece un sello. La decisión de otra persona que nos afecta y que no podemos revertir parece un sello. Documentos firmados por manos más fuertes que las nuestras.
Pero la historia de Daniel expone una verdad gloriosa: los sellos de los hombres solo obligan a los hombres. Darío podía garantizar que ningún persa moviera la piedra. No podía darles órdenes a los ángeles. Mientras el sello real «aseguraba» el foso por fuera, el poder de Dios sostenía a Daniel por dentro. Dos autoridades actuaban esa noche sobre el mismo foso, y solo una de ellas era soberana.
Esta es la pregunta de fondo: ¿quién tiene la última palabra sobre tu vida? ¿El imperio o el Altísimo? Job lo confesó después de su propia noche oscura: «Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito Tuyo puede ser estorbado» (Job 42:2, NBLA). Los propósitos de los hombres se estorban unos a otros constantemente. Los de Dios, jamás.
No niegues la realidad de los sellos que pesan sobre ti. Solo recuerda que hay una firma más alta que todas, y que esa firma te llama hijo.
Las circunstancias pueden estar selladas por los hombres, pero tu vida está sellada por Dios, y Su sello es el que prevalece.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

