Daniel 6:23
¿Cuándo fue la última vez que la obra de Dios te alegró el día entero?
«El rey entonces se alegró mucho y mandó sacar a Daniel del foso» (Daniel 6:23, NBLA). Detente en esa imagen: el monarca más poderoso de la tierra, con ojeras por no poder dormir, celebrando junto a un foso de leones. El mismo que ayer no aceptaba música ni banquete, hoy no cabe en sí de gozo. ¿Qué produjo semejante cambio? Ver el poder del Dios viviente con sus propios ojos.
Hay una alegría que solo se conoce cuando uno presencia la obra de Dios. Los amigos que oraron por un enfermo y lo ven recuperado. Los padres que intercedieron años por un hijo pródigo y lo ven volver a casa. La congregación que contempla cómo Dios levanta lo que parecía muerto. Es la alegría del salmo del regreso: «Entonces nuestra boca se llenó de risa y nuestra lengua de gritos de alegría… Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; estamos alegres» (Salmos 126:2-3, NBLA).
Nota algo más: la liberación de Daniel produjo gozo en otra persona. Así funciona siempre. Tu foso nunca es solamente tuyo; tu liberación tampoco. Cuando Dios te sostiene en la prueba, hay «Daríos» alrededor —familiares, colegas e hijos— que observan, cuya alegría y cuya fe futura están conectadas con tu historia. La fidelidad de un creyente termina convirtiéndose en fiesta para muchos.
Honestamente, ¿no crees que a veces nos falta esta alegría porque ya no esperamos ver actuar a Dios? El que no espera nada, no celebra nada. Recupera la expectativa: ora pidiendo cosas concretas y mantén los ojos abiertos para reconocer las respuestas cuando lleguen.
Prepárate para alegrarte mucho. El Dios de Daniel sigue sacando gente de los fosos.
Vive con expectativa: quien espera ver actuar a Dios, tendrá motivos de sobra para celebrar cuando Él actúe.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

