Daniel 7:4-6
¿Sobre qué estás construyendo aquello que esperas que dure?
Mira de cerca a las tres primeras bestias de la visión. El león alado, Babilonia, la superpotencia deslumbrante… a la que le arrancaron las alas (Daniel 7:4). El oso, Medo-Persia, devorador insaciable de territorios… devorado a su turno. El leopardo veloz, Grecia, cuyo imperio Alejandro Magno construyó a velocidad de vértigo… y que, a su muerte, fue repartido en cuatro pedazos, como anticipan sus cuatro cabezas (Daniel 7:6). Tres colosos. Tres nombres que hicieron temblar la tierra. Tres párrafos en los libros de historia.
Alejandro conquistó el mundo conocido antes de los treinta y tres años, y murió sin poder conquistar su propia mortalidad. Sobre Babilonia, la ciudad famosa por sus jardines colgantes, hoy sopla el viento del desierto. Sic transit gloria mundi, decían los antiguos: así pasa la gloria del mundo. La visión de Daniel lo había dicho antes y mejor: las bestias suben, rugen y desaparecen.
El salmista aprendió a medir con esta regla: «El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece; cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser» (Salmos 103:15-16, NBLA). Y no lo escribió con amargura, sino como prólogo de un contraste glorioso: «Mas la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad sobre los que le temen» (Salmos 103:17, NBLA).
La pregunta, entonces, es de cimientos. Todos construimos algo: una carrera, una familia, un patrimonio, una reputación. Nada de eso es malo; todo eso es hierba si no está plantado en lo eterno. «El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2:17, NBLA).
Construye lo que el viento no pueda llevarse.
Todo lo que se construye solo para este mundo corre la suerte de los imperios; lo que se construye en la voluntad de Dios permanece para siempre.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicada por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

