Distinción en tierra extraña

Daniel sirvió durante más de 60 años. Sobrevivió a varios reyes, vio la caída del imperio babilónico y el surgimiento del imperio medo-persa. Y en todo ese tiempo, su integridad lo sostuvo y su fe lo distinguió. No fue su inteligencia la que lo llevó tan lejos. Fue su obediencia. Su secreto no estaba en su entorno… sino en su Dios.

El Dios que cambia corazones y circunstancias

A veces buscamos milagros espectaculares, cuando Dios está obrando en formas sutiles pero profundas. Su mano movía corazones. Su sabiduría fortalecía mentes. Su gracia cambiaba los pronósticos. Aunque no siempre se vean rayos en el cielo, Su fidelidad resplandece en lo cotidiano.

Dios obra entre bastidores

Nunca subestimes el poder de la obra silenciosa de Dios. Aun cuando no lo veas, Él está presente, actuando en lo profundo de corazones y circunstancias. No ha dejado de escribir tu historia.

Convicciones con tacto

¡Qué equilibrio tan admirable! Daniel se mantuvo fiel a sus convicciones sin ser ofensivo. No impuso su voluntad, pero tampoco la comprometió. Propuso una alternativa razonable y mostró consideración por la posición del oficial. Su seguridad no venía de su plan… sino de su Dios.

El poder de una decisión a tiempo

Llena tu corazón con la verdad de Dios antes de que llegue la confusión. Así, cuando el mundo te invite a negociar tu fe… tú ya habrás dicho que no. No esperes al momento de la prueba para decidir. Alimenta hoy tu alma con la verdad que mañana sostendrá tu integridad.

Convicciones antes del banquete

¿Has puesto tus límites antes de enfrentarte a la tentación? ¿O esperas al momento crítico para decidir? La diferencia entre caer y resistir está en cuándo preparas tu corazón.

Mantente íntegro en un mundo que quiere moldearte

¿Te cuesta decir «no» cuando todos dicen «sí»? Ora por discernimiento. Decide obedecer. Y confía: Dios honra al que lo honra.
El mundo puede quitarte muchas cosas… pero no puede quitarte tu decisión de obedecer a Dios.

¿Y ahora quién eres tú?

Así opera el mundo: quita, confunde, rebautiza. Pero Dios sigue viendo. Y si tú permaneces fiel, tu identidad no la define un imperio, una etiqueta o una herida… sino el Dios que te llamó por nombre desde antes de nacer.

Firmeza sin trampa

Tu integridad es más valiosa que tu comodidad. Cuando lo pierdes todo menos tu carácter… aún lo tienes todo.