Según un estudio norteamericano reciente, cuatro de cada diez estudiantes de secundaria experimentan persistentemente tristeza y desesperanza. A los adultos tampoco les va bien, uno de cada cinco dice tener síntomas de ansiedad y depresión.[1]

En suma, la felicidad rara vez quiere quedarse. Me refiero a la felicidad perdurable, una sensación inquebrantable de contentamiento. Independiente de las circunstancias, es el tipo de gozo que experimentamos gracias a una paz profunda.

Sin embargo, vale la pena buscar la felicidad a pesar de su tendencia a desaparecer como una bocanada de humo. Admito que, para algunos, encontrar la felicidad es demasiado bueno para ser verdad. La verdad, así es. . . si la buscamos en los sitios equivocados. Así que, aquí va la verdad simple que quiero enfatizar: solo conociendo a Jesús puede la felicidad perdurable convertirse en una realidad para ti. Jesús mismo garantiza que Su propósito es darnos una vida plena y abundante (Juan 10:10 NTV).

Creo que el secreto para acceder a la vida de felicidad perdurable está en las bienaventuranzas de Jesús. En una pequeña meseta al norte del mar de Galilea, Jesús comenzó el Sermón del Monte con estas famosas declaraciones de bendición. En Mateo 5:3-11, nueve veces seguidas Jesús declara: Dios bendice. . . (NTV).

Entonces, ¿qué significa bienaventurado? Los sinónimos nos ayudan: afortunado, contento, dichoso, serenono afectado por el entorno, autónomo. La palabra que Jesús usó (makarios) describe un estado de bienestar en la bondad de Dios que sus seguidores disfrutan y extienden como su modo normal de vivir. Es lo que en la Biblia se llama gozo o contentamiento.[2]

Entre más estudio las bienaventuranzas, es más claro: ¡Qué diferente es esto de todo lo que el mundo puede ofrecer! Jesús redefinió la felicidad real al mostrar cómo es cuando una persona participa en la vida del reino de los cielos ahora mismo en la tierra. No son metas inalcanzables. Son experiencias posibles que comienzan como actitudes. Cada actitud es un paso en el camino hacia la felicidad y está conectada a una promesa concreta.[3] Piensa en las bienaventuranzas como actitudes internas que prevalecen sobre todas las situaciones externas. Son afirmaciones, no probabilidades.

Ahora déjame añadir esto. Cuando estas virtudes se incorporan en nuestras vidas, el mundo simplemente no puede ignorarlo. Muchos se sentirán atraídos hacia nosotros como un imán. La iglesia, el pueblo de Dios, no atrae el interés del mundo por ser semejante al mundo. Cuando tú y yo somos diferentes del mundo, entonces la curiosidad del mundo se despierta y muchos se sienten atraídos hacia nuestro Salvador.

Al mismo tiempo, muchos nos despreciarán porque somos diferentes (Mateo 5:11); y en el mundo lo diferente muchas veces es rechazado. J. B. Phillips tuvo la audacia de crear las bienaventuranzas que el sistema del mundo sigue:

  • Bienaventurados los que empujan, porque ellos progresan en el mundo.
  • Bienaventurados los duros, porque nunca permiten que la vida les haga daño.
  • Bienaventurados los que se quejan, porque al final se salen con la suya.
  • Bienaventurados los indiferentes, porque nunca se preocupan por sus pecados.
  • Bienaventurados los esclavistas, porque obtienen resultados.
  • Bienaventurados los hombres y mujeres sabios del mundo, porque ellos saben cómo orientarse.
  • Bienaventurados los causaproblemas, porque logran que la gente se fije en ellos.[4]

¡Qué diferentes son los valores del reino de Jesús! Él era el modelo perfecto, pero le clavaron las manos y los pies a una cruz. Si somos rechazados como Él, nos alienta con estas palabras: ¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera (Mateo 5:12 NTV).

Para terminar, déjame ofrecerte una sugerencia práctica para que internalices en tu vida esta lista de verificación del gozo perdurable. Toma una bienaventuranza cada día, reflexiona sobre ella y ora por ella durante todo el día. El primer día sería pobres en espíritu (5:3). Pensarás en tu necesidad de Dios todo el día. El segundo día sería los que lloran (5:4). Pensarás en tu propia carnalidad, en los males de este mundo y en lo desesperados que estamos por el perdón, la renovación y el consuelo de Dios. El tercer día sería los que son humildes (5:5). Y así sucesivamente.

Imagina lo diferente que serás dentro de un año si te concentras en una bienaventuranza cada día: diferente de quienes te rodean y diferente de quién tú eres ahora. El gozo perdurable de Dios será más profundo en tu vida.

Este artículo fue adaptado de la transcripción original del mensaje de Charles R. Swindoll’s, “Checklist for Lasting Joy”. Copyright © 2015, 2026 by Charles R. Swindoll, Inc. Todos los derechos reservados mundialmente.

Tres hábitos que nutren el gozo perdurable

Decide enrumbar hacia el gozo

Existen tres prominentes saqueadores del gozo. El primero es la preocupación, una ansiedad excesiva que incapacita para pensar correctamente. Luego el estrés, una tensión intensa sobre algo que no podemos cambiar ni controlar. Al final el miedo, una terrible inquietud por la presencia del peligro, la desgracia o dolor.

Sin importar cuán fuertemente puedan asediarte estos ladrones, ¡elige el gozo perdurable y no lo sueltes! Es una actitud de confianza en la obra de Dios en tu vida, quien. . . la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva (Filipenses 1:6 NTV). ¡Despliega tus velas al gozo!

Alimenta tu mente con nutrientes saludables

No se preocupen por nada; [. . .] Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza (Filipenses 4:4, 8 NTV). La preocupación se ahogará en pensamientos puros, bellos, honorables, verdaderos y elogiables. Así que, rehúsa rumiar la comida chatarra negativa como la vergüenza, el miedo o la culpa; que fortalecen la preocupación y sofocan la paz. Enfocarte en la bondad alentará tu paz interior y frustrará a los ladrones del gozo.

Duplica tu gozo compartiendo con otros

El gozo compartido es gozo doble. La tristeza compartida es la mitad de la tristeza. Este antiguo refrán sueco enseña que el secreto del bienestar personal está en multiplicar el gozo y disminuir el dolor.

Las personas felices invierten en familiares y amigos, nutriendo esas relaciones; y a menudo, son las primeras en ayudar a los demás.[5] En suma, hacer bien hace bien al que lo hace bien. Por eso, somos animados a regocijarnos con los que se alegran y a llorar con los que lloran (Romanos 12:15).

[1] Max Lucado, Doma tus pensamientos (Nashville, TN: Grupo Nelson, 2025), 8.
[2] Tony Evans, Kingdom Values [Valores del Reino] (Minneapolis, MN: Bethany House, 2022), 94.
[3] NTV Biblia de Estudio Swindoll (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, 2021): 1213.
[4] J. B. Phillips, Good News: Thoughts on God and Man [Buenas Nuevas: Pensamientos en Dios y el hombre] (New York: Macmillan, 1963), 33 -34.
[5] Max Lucado, El secreto de la felicidad (Nashville, TN: Grupo Nelson, 2019), 8.