1 Pedro 5:6-7

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que os exalte a su debido tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:6-7

SOMOS AJENOS A MUCHAS COSA, PADRE NUESTRO, pero más que todo al silencio. Nos encontramos tan afanosamente empeñados en la vida, que no nos gusta perder ni un panel de una puerta giratoria. Corremos al trabajo. . .  andamos de prisa todo el día. . .  nos atragantamos por comer a prisa. . .  seguimos apurados en la tarde. . . y nos apuramos para llegar a casa. Nuestra actividad es constante. Son muy pocas las veces que tomamos la decisión de ir más despacio; de sentarnos en silencio y de meditar. Ayúdanos a hacer eso en este momento. Que podamos descansar en Ti; en la quietud de este momento. Queremos estar en silencio y aprender nuevamente que Tú eres Dios.

Te entregamos nuestras cargas, te damos nuestras luchas y las ponemos sobre Tus hombros. Te entregamos nuestro corazón agotado y descansamos sabiendo que tienes una multitud de ángeles cuidándonos porque nos amas. Descansamos en el conocimiento que Tu Espíritu nos da para vivir una vida más allá de nuestra propia capacidad.

Nuestra victoria refleja Tu poder, no el nuestro. Eso desvanece cualquier arrogancia y cualquier esfuerzo egoísta. Nos liberas para para descansar en el gozo de quien Tú eres. Te agradecemos por todas estas cosas en el nombre de Jesús, quien es nuestro descanso. Amén.

Véase también Salmos 37:7; 46:10; 55:22; Mateo 6:25.

 

UN YUGO FÁCIL

Si fuese por nosotros, optaríamos por los extremos casi todo el tiempo.

Eso explica por qué la Palabra de Dios con frecuencia nos pide moderación y autocontrol, suavizando nuestras cortantes vidas con muchas curvas peligrosas que nos obligan a disminuir la velocidad.

El salmista nos aconseja que «dejemos de esforzarnos» para poder detenernos y reconocer que Dios es Dios (Salmos 46:10). Hasta Jesús sabía que era necesario alejarse de vez en cuando para estar solo.

¿Quién puede olvidar su maravillosa invitación? «Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera» (Mateo 11:28-30).

En nuestra época alta tecnología y de muchas presiones, Jesús nos ofrece descanso. Dos veces en una misma declaración. Mientras que otros son tan demandantes. Él se muestra amable. Si bien la competencia es feroz y estar asociados con líderes severos y difíciles, estar en el yugo con Cristo es sencillo, así es, sencillo. En vez de aumentar nuestra carga con ansiedad, Jesús nos promete hacerla más ligera. No es de extrañarse porque el estilo de vida de Jesús y Su mensaje causó tanto revuelo. Mientras muchos le cargaban al pueblo culpabilidad y reglas, Jesús tranquilamente les ofrecía descanso.

Permítame hacerle una pregunta: ¿Cuál es el lugar donde usted encuentra la calma para volver a descubrir que Dios es Dios? ¿Dónde encuentra descanso cuando sus días y sus noches se llenan de prisas? ¿Dónde va para poder obtener perspectiva y regresar a la tranquilidad? ¿Cómo consigue alivio de los extremos?

Esas son preguntas que solo usted puede responder. Y como sólo usted puede hacerlo, por favor hágalo.

Adaptado del libro, Responde a Mi Clamor: Aprenda a comunicarse con un Dios que se preocupa por usted (Worthy Latino, 2014). Copyright © 2014 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.