Daniel 5:4

¿A quién le rindes alabanza que no puede responderte?

«Bebieron el vino y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra» (Daniel 5:4, NBLA). Mientras vaciaban los vasos sagrados, los babilonios elevaban himnos a sus ídolos. Cantaban, celebraban, adoraban… a objetos que no podían escucharlos.

El texto nos presenta un contraste irónico. Los ídolos de Babilonia respondían a la alabanza y a la profanación de la misma manera: mudos como una roca. No importaba si los honrabas o los insultabas; su silencio era idéntico. Pero el Dios verdadero no tolera tal burla.

Isaías se burló de la locura de la idolatría: «Con parte de él enciende un fuego… y con el resto hace un dios, su ídolo; se postra ante él, lo adora, y le ruega diciendo: “¡Líbrame, porque tú eres mi dios!”» (Isaías 44:16-17, NBLA). La misma madera que usas para calentar tu comida, la adoras como tu salvador. Es absurdo.

Pero antes de sentirnos superiores a los babilonios, examinemos nuestros propios ídolos. Tal vez no sean de oro o plata, pero son igualmente incapaces de salvarnos. El dinero que adoramos no puede comprar paz interior. El éxito que perseguimos no puede llenar el vacío del alma. Las relaciones que idolatramos no pueden darnos la seguridad que solo Dios ofrece.

Belsasar alababa dioses sordos mientras ignoraba al único Dios que escucha. ¿Hacemos nosotros lo mismo?

Solo hay un Dios que escucha cuando clamas; asegúrate de estar hablando con Él.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.