Daniel 4:29
¿Qué haces mientras Dios parece tardar en actuar?
«Al cabo de doce meses…» (Daniel 4:29). Entre la advertencia y el juicio, Dios le da a Nabucodonosor un año completo. No es demora caprichosa; es paciencia intencional. Un aula de espera donde el rey pudo haber abrazado el arrepentimiento… pero no lo hizo.
La espera también es parte del trato de Dios contigo. A veces no contesta de inmediato, no interviene como desearías, no cierra ni abre puertas al ritmo que tú quieres. No es que se haya olvidado; está enseñando algo que solo se aprende cuando el reloj parece avanzar más lento.
En esa escuela se purifican motivaciones, se expone el orgullo, se forma la perseverancia y se revela en quién confías en realidad. Puedes aprovechar esa aula para murmurar… o para rendirte y crecer.
Tal vez hoy estás en esos «doce meses» espirituales. No desperdicies la espera. Pregunta: «Señor, no solo quiero que pase este tiempo; quiero aprender lo que me quieres enseñar en él».
La espera no es un pasillo sin sentido; es un aula donde Dios examina tu corazón y te prepara para lo que viene, si decides aprender y no solo aguantar.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

