Daniel 5:1

¿Cuál es la respuesta más absurda posible ante un peligro real?

Así que el arrogante rey se burló del asedio de Ciro y concibió la manera perfecta de mostrar cuán confiado estaba en su victoria: organizó una fiesta. Mientras un ejército enemigo rodeaba sus murallas, mientras su padre había sido derrotado en batalla, mientras el imperio temblaba, Belsasar decidió celebrar.

Es difícil imaginar mayor desconexión con la realidad. El texto bíblico nos dice: «El rey Belsasar hizo un gran banquete para mil de sus nobles, y bebía vino en presencia de los mil» (Daniel 5:1, NBLA). No una cena íntima, sino una celebración masiva. No una reunión estratégica, sino una borrachera pública.

¿Qué clase de líder hace esto? Uno que ha confundido la negación con la valentía. Uno que piensa que aparentar calma es lo mismo que tener control. Uno cuyo orgullo es tan grande que prefiere hundirse con estilo a admitir que necesita ayuda.

Pero antes de juzgar a Belsasar demasiado rápido, preguntémonos: ¿Cuántas veces hemos «celebrado» para evitar enfrentar nuestros problemas? ¿Cuántas veces hemos llenado nuestra agenda de entretenimiento para no pensar en lo que realmente importa? ¿Cuántas veces hemos preferido la distracción a la confrontación?

La fiesta de Belsasar no era valentía; era evasión. Y la evasión nunca resuelve nada. Solo pospone el momento inevitable cuando la realidad toca a nuestra puerta, nos guste o no.

Celebrar mientras el peligro acecha no es fe; es negación disfrazada de confianza.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.