Daniel 6

¿Qué hace que la oración sea formativa y no solo informativa?

Daniel nos da varias claves para una vida de oración consistente. Primero, tenía un lugar fijo donde se encontraba regularmente con Dios. Segundo, había convertido la oración en hábito —tres veces al día. Tercero, tenía una postura de oración —de rodillas. Y cuarto, su corazón hacia Dios no fallaba cuando la perspectiva se oscurecía.

La oración no es solo informar a Dios de lo que necesitamos; es ser formados por Él. Cuando oras consistentemente, no solo cambias circunstancias externas; eres tú quien es cambiado en lo interno. Tu carácter se va alineando con Su carácter. Tu mente se va llenando con Su mente. Tu voluntad se va sometiendo a Su voluntad.

  1. S. Lewis lo expresó así: «No oramos para informar a Dios, sino para ser formados por Dios». La oración consistente es como una corriente de agua que con el tiempo da forma a la roca. No la rompe en un instante. La transforma con el tiempo, hasta que la roca se ha conformado a la corriente.

Pablo escribió: «Sean transformados mediante la renovación de su mente» (Romanos 12:2, NBLA). La oración es uno de los principales medios de esa renovación. Es la práctica diaria que va, lenta pero seguramente, dándote la mente de Cristo. Si no estás siendo formado por Dios, probablemente no estés orando consistentemente. Y si comienzas a orar consistentemente, la formación inevitable comenzará.

La oración consistente no solo informa a Dios; te forma a ti mismo conforme a Su corazón.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.