Daniel 4:30

¿Ves tu trabajo como plataforma para tu gloria o como encargo del Rey?

Nabucodonosor miraba su Babilonia y decía: «¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué… para gloria de mi majestad?» (Daniel 4:30). Su trabajo, sus proyectos, sus logros se habían convertido en un altar a sí mismo.

Hoy no construimos imperios con ladrillos, pero sí con proyectos, negocios, ministerios, plataformas digitales. Hay mucho esfuerzo legítimo, creatividad y sacrificio. El problema aparece cuando todo eso deja de ser ofrenda y se convierte en trono.

La mayordomía bíblica nos recuerda que nada de lo que «edificamos» es realmente nuestro. Dios nos confía capacidades, salud, oportunidades. Nuestro trabajo es administrar, servir, bendecir. Cuando lo vemos así, el éxito no nos infla, el fracaso no nos destruye y el reconocimiento no nos define.

Pregúntate: si mañana Dios te pidiera soltar tu proyecto principal, ¿te derrumbarías o podrías decir, con dolor pero con paz: «Señor, es Tuyo, nunca fue mío»? Ahí se revela si estás viviendo tu trabajo como trono o como mayordomía.

Todo proyecto que no puedes soltar se ha convertido en un mini trono; el trabajo se vuelve sagrado cuando recuerdas que no eres dueño, sino administrador del Rey.

Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.