Daniel 6:10
¿Qué dice tu postura física sobre tu postura espiritual?
«Continuó arrodillándose tres veces al día» (Daniel 6:10, NBLA). Por lo general, los judíos oraban de pie (cf. 1 Reyes 8:22; Marcos 11:25). Se arrodillaban cuando la urgencia o la solemnidad pedían algo más. Daniel se arrodillaba como práctica regular. La postura física reflejaba la postura interna: dependencia y reverencia.
Quizás te preguntes: ¿realmente importa la postura? Después de todo, Dios mira el corazón. Es cierto que Dios mira el corazón. Pero también es cierto que el cuerpo influye en el corazón. Cuando te arrodillas, le dices a tu alma lo que tu boca puede no haber recordado decir: «yo no soy Dios; Él lo es». Si quieres sentir más reverencia, arrodíllate. La postura enseña al alma.
Este detalle también nos muestra que Daniel no oraba como ejercicio mental abstracto. Su oración involucraba todo su ser. Se arrodillaba, no por requisito ritualista, sino por convicción profunda. Sus rodillas declaraban lo que sus labios pronunciaban: que había Otro mayor que él en la habitación.
Hoy oramos en automóviles, en filas de supermercado, en oficinas, en momentos sueltos del día. Y eso es bueno. Dios oye en todas partes. Pero quizá te haga falta también un momento donde físicamente te arrodilles. Donde tu cuerpo confiese lo que tu boca ya sabe. Inténtalo esta semana. Encuentra un lugar y un momento. Arrodíllate. Y descubre cómo tu alma comienza a alinearse con la verdad de quién es Él y quién eres tú.
Arrodillarse no impresiona a Dios, pero educa al alma sobre quién es Dios y quién no lo es.
Adaptado de la guía de estudio, Daniel: God’s Plan for the Future, publicado por Insight for Living. Copyright © 2002 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

