Esperar no es perder el tiempo

Esperar no es perder el tiempo. Es permanecer en el lugar correcto hasta que Dios decida actuar. En ese espacio de espera, Él trabaja en nuestro carácter, refina nuestra fe y prepara las circunstancias para que Su voluntad se cumpla con poder.

Cuando no hay respuesta… Ora

El cielo no se inquieta con tus imposibilidades. De hecho, muchas veces es ahí donde Dios más se glorifica. Cuando llegas al final de tus fuerzas, estás justo en el umbral del mover sobrenatural de Dios. Así que ora. Pide ayuda. Y espera con esperanza. Porque cuando no sabes qué hacer… Dios ya está haciendo lo que tú no puedes.

Calma que cambia el rumbo

Cuando tú haces tu parte —con integridad, humildad y valor—, Dios se encarga de hacer la Suya. Él no solo transforma circunstancias… también suaviza corazones cuando respondemos con sabiduría y fe.

Sabiduría bajo presión

¡Qué extraordinario ejemplo de valor con tacto! Daniel no levantó la voz, no exigió sus derechos, no culpó a nadie. Solo formuló una pregunta sabia y serena. Su fe no lo hizo imprudente ni temerario; lo hizo sabio y respetuoso. Y esa actitud, más que abrir puertas, detuvo una espada.

Decretos de muerte… y oportunidades de fe

En este punto crítico, Dios está a punto de usar a Daniel para cambiar la historia. Y si tú permaneces fiel, también puede usarte a ti. Porque las crisis humanas son solo el principio de los milagros divinos.

¿Quién tiene la última palabra sobre tu vida?

Hoy en día, lo místico y lo oculto sigue teniendo su atractivo. Se presenta como espiritualidad “profunda” o “conectada con el universo”. Pero la Biblia es clara: no pongas tu confianza en adivinadores, videntes ni encantadores. Pueden impresionar… pero no pueden intervenir. Pueden entretener… pero no pueden transformar.

Cuando la confianza se desploma

La sabiduría del mundo puede impresionar, pero solo Dios puede revelar lo que el alma realmente necesita saber. Y cuando Él habla… todo lo demás queda expuesto.

Cuando los sueños se vuelven inquietantes

¿Te ha estado inquietando algo últimamente? ¿Hay una sensación que no te deja en paz? Podría ser más que ansiedad. Tal vez sea una invitación del cielo. Dios a menudo susurra en la calma, pero también puede hablarnos a través del desvelo.

Un rey en el diván

Pero en ese mundo de poder y pompa, Dios no se presenta con rayos ni terremotos… sino con un simple sueño. No usó estruendo, sino susurros. No vino con espada, sino con una inquietud en la mente de un hombre.

Principios que sostienen

Tú y yo también vivimos en una especie de “Babilonia”. Cada día enfrentamos los ídolos modernos del dinero, la imagen, el poder, la fama o la aceptación social. ¿Cómo podemos vivir aquí sin perdernos? Imitando a Daniel. Decidiendo en el corazón a quién vamos a honrar. Y pidiendo al Señor la ayuda divina que solo Él puede dar. No será fácil… pero será posible. Dios honra al que lo honra.