Nosotros quizás no organizamos fiestas durante advertencias de huracán, pero podemos ignorar otras señales de peligro en nuestras vidas: un dolor persistente en el cuerpo, una luz roja parpadeando en nuestra conciencia, el consejo sobrio de un «Daniel» más experimentado.
Vida Cristiana
El poder de una vida solitaria y piadosa
No necesitas ser famoso para ser influyente. No necesitas una plataforma grande para tener un impacto profundo. Daniel no tenía redes sociales ni programas de televisión. Tenía algo mejor: una vida consistente con sus convicciones.
Sigue a Jesús como tu Pastor
Todos siguen a alguien. Aun los líderes que más admiramos caminan tras las huellas de otra persona. La cuestión no es si vamos a seguir a alguien, porque todos lo hacemos. La pregunta es: ¿a quién? Anhelamos seguir a alguien que nos guíe por el camino correcto. Somos como ovejas, buscamos a un pastor que de verdad … Lea más
El juicio que parecía lento
No necesitamos preguntarnos si Dios hará algo respecto al mal en este mundo (ver Habacuc 1:1-11). Él vio su comienzo hace mucho y determinó su fin. La fiesta de la maldad terminará.
Esa misma noche
No sabemos cuántas noches nos quedan. No sabemos si tendremos mañana para hacer lo que debimos hacer hoy. No sabemos si la fiesta de esta noche será nuestra última.
El río que se desvía
Dios tiene formas de cumplir Sus propósitos que nunca anticipamos. Usa lo ordinario para lograr lo extraordinario. Convierte las fortalezas en debilidades y las debilidades en fortalezas. Encuentra caminos donde no hay caminos.
Cuando la fiesta termina
Esta es la última forma de negación: escuchar la verdad y actuar como si no la hubieras escuchado. Recibir el diagnóstico y seguir viviendo como si estuvieras sano. Ver la escritura en la pared y ordenar otra ronda de bebidas.
Hallado falto
Pero aquí está la buena noticia: lo que nosotros no podemos aportar, Cristo lo suple. Su justicia perfecta se acredita a nuestra cuenta. Su peso infinito cubre nuestra deficiencia. En Él, pasamos de «hallados faltos» a «hallados en Cristo».
Contado, pesado, dividido
No escribimos esto para asustarte, sino para despertarte. Hay tiempo todavía para que el veredicto cambie. Hay gracia disponible para los que se arrepienten. Pero no sabemos cuándo llegará nuestra noche final.
El Dios que sostiene tu aliento
Vivir ignorando a Dios no es independencia; es inconsciencia. Es olvidar que cada respiración es prestada, cada día es regalo, cada latido es gracia.

