Romanos 8:38-39

Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:38-39

 

CLEMENTE PADRE, nosotros somos nuestro peor enemigo. Nos enfocamos en nuestros fracasos, en vez de enfocarnos en Tus rescates. Recordamos nuestras faltas, en vez de gozarnos en Tu poder para hacernos justos. Nos apoyamos en nuestros esfuerzos insignificantes para sobrevivir el día, en vez de apoyarnos en Tu plan soberano de bienestar para nosotros. Hasta nuestros intentos de entregarnos a Ti con frecuencia son egoístas y arrogantes. Vuelve nuestra atención a Ti.

Recuérdanos nuestra posición en Cristo, la cual nos da la capacidad de compartir la herencia de los santos en la luz. Ayuda nuestra mente para que recuerde que nos has rescatado del dominio de la oscuridad y nos has llevado al reino de Tu amado Hijo.

Trae a nuestra mente el refrigerio de tu Palabra inerrante y confiable: «Si Dios es con nosotros, quien contra nosotros» «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, persecución o dolor, hambre, desnudez, peligro o espada?» «Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó».

Renueva nuestro espíritu con la comprensión de que somos tu posesión—un pueblo elegido, un sacerdocio del rey, una nación santa, una posesión exclusiva de Dios.

Y luego, con esos pensamientos alegres que nos estimulan, matemos al dragón de la culpa en nosotros para que podamos disfrutar de tu abrazo reconfortante y tranquilizador. Oramos esto por medio de Cristo, nuestro Salvador y Conquistador. Amén.

Véase también Salmos 51:10; Romanos 8:31, 35,37; Colosenses 1:12-13; 1 Pedro 2:9.

PENSAMIENTO CORRECTO

Considere su mente como una fábrica. . . un lugar ocupado, un lugar bullicioso lleno de acción y producción, ¡porque lo es! Su mente produce miles, quizás cientos de miles de pensamientos cada día. La producción en su fábrica de pensamientos está a cargo de dos capataces. A uno de ellos le podemos llamar el Sr. Triunfo y al otro Sr. Derrota. El Sr. Triunfo se encarga de fabricar pensamientos positivos, saludables, estimulantes y afirmativos. El Sr. Derrota es responsable de fabricar pensamientos negativos, despreciativos y angustiantes. Ambos capataces son obedientes al chasquido de nuestros dedos. Si le damos una señal positiva, el Sr. Triunfo busca que haya pensamientos edificantes y estimulantes en nuestra mente. Se esforzará en extremo y hará todo lo posible porque no haya ni la mínima pizca de duda en nuestra cabeza. Pero el Sr. Derrota también espera una señal negativa y él empieza enviar los pensamientos de desánimo y en poco tiempo usted está convencido de que no puede, no quiere, o no debería.

Nuestros pensamientos, sean positivos o negativos, se desarrollan cuando son fertilizados con la repetición. Eso puede explicar porque las personas deprimidas se mantienen así y las personas alegres continúan alegres toda la vida. La felicidad es una cuestión de tener un pensamiento correcto.

Necesitamos solo uno de estos capataces en nuestra fábrica de pensamientos. El Sr. Triunfo está deseoso de ayudarnos—está disponible para todos los miembros de la familia de Dios. Su verdadero nombre es el Espíritu Santo, el Ayudante divino.

Si usted ha contratado al Sr. Derrota como capataz de su fábrica, ¡despídalo y contrate al nuestro! Usted se sorprenderá de lo bien y productiva que será su ocupada planta bajo Su liderazgo.

Adaptado del libro, Responde a Mi Clamor: Aprenda a comunicarse con un Dios que se preocupa por usted (Worthy Latino, 2014). Copyright © 2014 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.