La superstición

La meta de la superstición es producir la esclavitud. Recuerde eso. Si algo en su cristianismo lo tiene bajo esclavitud, es probable que está siendo producido por la superstición. Mire, nuestro Salvador vino para darnos la verdad y hacernos libres. La superstición, aunque motivada por la sinceridad, produce esclavitud. La sinceridad no libera; Cristo lo hace.

Ponga su Enfoque Totalmente en Dios

Cuando hemos esperado lo suficiente en el Señor, tenemos control completo de nuestro espíritu. En tales momentos somos como un guante, y la mano de Dios nos mueve a dondequiera que Él desea.

Dios Está a Cargo

Recuerde que nada es sorpresa para Dios, ni siquiera nuestra más ligera prueba. Su plan puede parecer injusto, humanamente ilógico, y falto de compasión, pero eso es porque nosotros vivimos en el aquí y ahora. Ahora nos falta la vista vertical . . . ¡Dios está a cargo, y no nosotros!

¡Escoja la Alegría!

La presión sobre usted puede ser intensa. Una media docena de ladrones de la alegría pueden estar esperando fuera de su puerta, listos para caerle encima en la primera oportunidad. Sin embargo, si usted no les da permiso nada puede impedirle que se aferre a la gracia, que reclame la paz, y que tenga confianza en Dios. Escoja la alegría.

Dios es Digno de Confianza

Lo asombroso es que incluso en medio del desencanto, sorpresa, y misterio, usted descubrirá cuán confiable y digno de confianza es Dios; y cuán seguro está usted en sus manos.

Confianza sin Reservas

La fuerza viene al escoger confiar por completo, orar, y alabar. Nuestras circunstancias tal vez no cambien, pero en el proceso nosotros cambiamos.

Salve la deidad encarnada

Al entregarse a sí mismo, Jesús de manera voluntaria hizo a un lado las prerrogativas y los prerrequisitos de la vida que Él conocía, una existencia que Él había disfrutado. Había cedido el derecho a esa clase de vida diciéndole al Padre: «Yo iré».

El Plan Misterioso de Dios

Este mundo no está fuera de control, dando vueltas alocadamente por el espacio. Tampoco los habitantes de la tierra están a la misericordia de algún destino ciego y al azar. Cuando Dios creó el mundo y puso las estrellas en el espacio, también estableció el curso de este mundo y su plan para la humanidad.

Desinflando el Orgullo

Antes de que nos enamoremos de toda nuestra importancia alta y poderosa, es buena idea echar un vistazo hacia atrás al «hueco de la cantera» del cual Cristo nos levantó. Y no nos limitemos sólo a pensar en eso; admitámoslo. Nuestro «hueco de la cantera» tiene su manera de mantenernos al mismo nivel: receptores de la gracia.