Las leyes que no se pueden revocar

Es una imagen aterradora de cómo funciona el pecado. Cada decisión que tomamos firma un decreto. Algunos decretos son fáciles de revertir; otros, no. Hay palabras dichas que, una vez pronunciadas, no se pueden retirar. Hay decisiones tomadas que, una vez ejecutadas, marcan para siempre. Hay caminos elegidos que, una vez emprendidos, cambian el destino.

El veneno de la adulación

¿Qué te hace especialmente susceptible a la adulación? ¿La inseguridad? ¿La necesidad de aprobación? ¿El cansancio que te baja las defensas? El antídoto contra la adulación es la sobriedad espiritual: saberse pecador salvado por gracia, conocer las propias debilidades, descansar en la aprobación de Dios. Cuando la voz de Dios resuena fuerte en tu interior, los aplausos del mundo dejan de seducirte.

Sin negligencia ni corrupción

Aquí está la pregunta incómoda: ¿qué pasaría si el contenido de tu computadora, tu historial de búsquedas, tus mensajes privados, tus transacciones financieras se proyectaran mañana en una pantalla gigante en tu iglesia? Si esa idea te aterroriza, tienes trabajo que hacer. La integridad pública sin pureza privada es solo una fachada. Y las fachadas siempre, siempre se caen. Es mejor edificar lo verdadero ahora que tener que reconstruir desde los escombros después.

La búsqueda de manchas

Esta es la segunda marca de la integridad: ser fiel en el trabajo. Salomón advirtió que «muchos hombres proclaman su propia bondad, mas un hombre fiel, ¿quién lo hallará?» (Proverbios 20:6, NBLA). Casi todos creen ser confiables, pero pocos resisten el examen.

La sabiduría de delegar

¿A quién le rindes cuentas tú? ¿Quién tiene permiso para hacerte preguntas difíciles sobre tu vida financiera, tu vida familiar, tu vida espiritual? Si la respuesta es «nadie», estás construyendo tu vida sobre arena. Las estructuras de rendición de cuentas no son cárceles para los débiles; son protecciones para los sabios.

La advertencia que sigue vigente

Proverbios describe dos caminos: el del sabio que escucha corrección y el del necio que la desprecia. «El camino del necio es recto a sus propios ojos, pero el que escucha consejos es sabio» (Proverbios 12:15, NBLA). Belsasar estaba tan convencido de su propia perspectiva que no podía escuchar ninguna otra.

Jugando con el León

Belsasar cometió el error fatal de pensar que podía burlarse de Dios sin consecuencias. Usó Sus vasos sagrados para brindar a ídolos. Profanó lo santo con manos borrachas. Desafió al Todopoderoso con arrogancia de insensato.

¿Qué actitud hay en tu corazón?

Nosotros quizás no organizamos fiestas durante advertencias de huracán, pero podemos ignorar otras señales de peligro en nuestras vidas: un dolor persistente en el cuerpo, una luz roja parpadeando en nuestra conciencia, el consejo sobrio de un «Daniel» más experimentado.

Viviendo entre bestias

La ironía es devastadora. Nabucodonosor quiso elevarse por encima de la humanidad, y terminó por debajo de ella. Quiso ser más que hombre, y se convirtió en menos. El orgullo prometió exaltación; entregó degradación.

El vino de la invencibilidad

¿Qué te está embriagando hoy? ¿Qué te hace sentir más grande de lo que realmente eres? La sobriedad espiritual comienza cuando reconocemos nuestra verdadera condición ante Dios.