¿Qué actitud hay en tu corazón?

Nosotros quizás no organizamos fiestas durante advertencias de huracán, pero podemos ignorar otras señales de peligro en nuestras vidas: un dolor persistente en el cuerpo, una luz roja parpadeando en nuestra conciencia, el consejo sobrio de un «Daniel» más experimentado.

Viviendo entre bestias

La ironía es devastadora. Nabucodonosor quiso elevarse por encima de la humanidad, y terminó por debajo de ella. Quiso ser más que hombre, y se convirtió en menos. El orgullo prometió exaltación; entregó degradación.

El vino de la invencibilidad

¿Qué te está embriagando hoy? ¿Qué te hace sentir más grande de lo que realmente eres? La sobriedad espiritual comienza cuando reconocemos nuestra verdadera condición ante Dios.

El Dios que cambia corazones y circunstancias

A veces buscamos milagros espectaculares, cuando Dios está obrando en formas sutiles pero profundas. Su mano movía corazones. Su sabiduría fortalecía mentes. Su gracia cambiaba los pronósticos. Aunque no siempre se vean rayos en el cielo, Su fidelidad resplandece en lo cotidiano.

Alineado con la voluntad de Dios

Si se nos pidiera que respondamos con sí o no a la pregunta, todos nosotros diríamos: «Sí, quiero saber la voluntad [de Dios]». Pero hacer la voluntad de Dios es otro asunto por completo, porque casi sin excepción exige riesgo, y ajuste, y cambio. Eso no nos gusta. Incluso el usar esas palabras hace que nos retorzamos.

La diversión es gratis

En la diversión nuestras mentes son liberadas de lo inmediato, de lo necesario. Al incorporar la diversión en la corriente principal de nuestro mundo, adquirimos perspectiva. Nos elevamos por encima del teje y maneje de la mera existencia.

Una cultura arrogante

¡Relaciones personales! Nunca las subestime. Sí por un momento aminoramos la marcha en el estilo de vida apresurado y nos detenemos para recuperar el aliento, nos daremos cuenta de la necesidad de poner fin a nuestra cultura de usar y tirar, donde todo es desechable.

¡Cuidado con esas decisiones!

La erosión es un proceso lento y silencioso basado en decisiones erradas. ¿No es eso asombroso? Si uno no se detiene en el proceso descendente, la decisión errada de la semana pasada no parece tan mala esta semana. Es más, en un lapso de un mes, ¡no parecerá nada mala!

Una actitud de humildad

Ni una sola vez Dios nos ordena que «nos veamos» humildes. La humildad es una actitud. Es una actitud del corazón; una actitud de la mente. Es conocer el lugar apropiado de uno. Nunca desdeñar o menospreciar porque alguien tal vez esté en un nivel financiero más bajo que el de uno. Es conocer el papel de uno y llenarlo para la gloria y alabanza de Dios.

Aun así, son pequeños empujones

A menudo pienso en las represiones de Dios como los codazos de Dios, esos pequeños empujones inequívocos, de su «voz apacible y delicada». Son alicientes internos diseñados para corregir nuestros caminos. Nos alertan al hecho de que nos hemos salido del curso.